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Ángela Pradelli: “No hay nada que no me guste de los suizos”

La escritora Ángela Pradelli (Buenos Aires, 1959) ha estado últimamente muy presente en la agenda cultural suiza: Ha dado dos lecturas en Zúrich y una en Berna, tiene otra planeada en el marco del Otoño literario del Departamento de Lenguas Románicas de la Universidad de Zúrich y en noviembre impartirá un taller de narrativa en Winterthur, donde también ofrecerá otra lectura. Esto se debe, por una parte, a su inclusión en el programa Writers in residence de la Literaturhaus de Zúrich y la Fundación PWG, que permite a autores del extranjero pasar una temporada de escritura en Suiza, y, por otra parte, a la publicación en alemán de su novela El lugar del padre (Alfaguara, 2004), con la que Pradelli obtuvo el Premio Clarín y que ha sido presentada recientemente por la editorial zuriquesa Rotpunktverlag con el título Das Haus des Vaters.

Tantas oportunidades de conocer a esta escritora argentina no podían desaprovecharse, por lo cual asistí a la lectura que ofreció en la librería LibRomania de Berna el pasado 11 de octubre, día en que además se anunció el nombre del Premio Nobel de Literatura de este año, el escritor chino Mo Yan.

Ángela Pradelli y Christoph Kuhn
Ángela Pradelli nos ofrece el principio de su novela El lugar del padre, al lado de Christoph Kuhn

En este evento participaron igualmente Thomas Liechti, dueño de la librería, y Christoph Kuhn, quien se encargó de la lectura en alemán, condujo la entrevista a Ángela Pradelli y fungió de intérprete. Pradelli leyó el principio de la novela y otro texto de carácter autobiográfico, mientras que Christoph Kuhn dedicó a la audiencia, además de los mencionados, otros pasajes en alemán, cuestión comprensible si tomamos en cuenta que la novela en español no se consigue ni en Suiza ni en Argentina ni por Internet. No se me ocurrió preguntar por otras novelas de Pradelli, como Combi (Emecé, 2008) y Turdera (Emecé, 2003), pero asumo que las hubieran puesto a la venta de haberse hallado disponibles.

Aunque la audiencia hispanohablante nativa parecía muy reducida en la velada, la mayoría de los asistentes reaccionaba al texto desde la lectura en español y puedo suponer que muchos se hubieran alegrado de tener el libro en su lengua original, pero Liechti, en una intervención hacia el final de la lectura, indicó que se estaba trabajando la posibilidad de que la novela se volviera a publicar, en vistas de la ocasión afortunada de la edición alemana, al menos en un tipo de impresión bajo demanda (en otro lugar, me hubiera atrevido a sugerir la publicación digital).

Ángela Pradelli, Christoph Kuhn y Thomas Liechti
Thomas Liechti expresa su posición en torno al libro, las librerías y la promoción cultural

La timidez inicial de la escritora, reforzada por una narrativa, que, por lo que pude escuchar, se basa en la observación silenciosa y en la atención al detalle, se diluyó cuando Ángela Pradelli pasó a manifestar su entusiasmo con respecto a su estancia en Suiza, la cual le ha permitido viajar mucho, conocer a la familia de su madre que vive en Italia, presenciar el multilingüismo suizo, manifestado en un tren de Ginebra al cantón del Tesino, donde controladores y pasajeros cambiaron, a lo largo del trayecto, del francés al italiano con intermezzo de alemán, en una mezcla de lenguas que Pradelli encuentra maravillosa.

Aunque Kuhn intentó durante la entrevista sacarle alguna crítica a los suizos, Ángela Pradelli no soltó prenda. “No hay nada que no me guste de los suizos”, afirmó. Asimismo, destacó la falsedad de ese mito de que los suizos son aburridos. Los describe como muy receptivos, aunque ella no sepa su idioma. Ángela Pradelli había creído que pasar seis meses fuera de su tierra podría resultarle duro, pero no ha sido así en lo absoluto y ella se lleva de lo mejor con la gente aquí. Una vez le organizaron una fiesta con traductor incuido, que no hubiera hecho falta, por lo bien que se entendía con los anfitriones e invitados.

Ángela Pradelli y Christoph Kuhn
Christoph Kuhn lee pasajes de Das Haus des Vaters

Su compenetración con los suizos se palpaba en la lectura. Cada comentario de Pradelli era acompañado de risas  y risas por parte del público, como cuando habló de la imagen que la desconcertó y motivó el inicio de su novela El lugar del padre: Desde la ventana de su casa, la escritora vio a su vecino Ramón en el jardín, tratando de derribar un árbol, lucha que duró unas cuantas horas. Nunca quiso dirigirse al vecino y preguntarle por qué quiso hacer eso, para quedarse con la incertidumbre. Para ella es imposible desligar autobiografía y ficción, lo cual explica el tema de su taller de narrativa en Winterthur “De la emoción a las palabras”.

Cuando Ángela Pradelli obtuvo el Premio Clarín por su novela, el vecino Ramón, que antes no sabía nada de su intervención ficcional,  se alegró mucho y hasta estaba viendo la television al hacerse el anuncio del premio por ese medio. Luego, Ramón se buscó todos los periódicos que publicaron la noticia y le dijo a todo el mundo que él había ganado un premio de novela.

Das Haus des Vaters
Los ejemplares de Das Haus des Vaters, listos para la venta

Después de la lectura, se pudo disfrutar de un aperitivo en LibRomania, generosamente extendido en dos mesas. Para la firma de los libros de Rotpunktverlag (los únicos que se estaban vendiendo de Pradelli) se le dio a la escritora una reducida mesa redonda, en la que ella estampaba su autógrafo, mientras los asistentes degustaban el vino escanciado por Thomas Liechti.

Ángela Pradelli
Ángela Pradelli firma libros durante el aperitivo

Aquí en Suiza El lugar del padre es Das Haus des Vaters y la narrativa de Ángela Pradelli quedó para el público al que está dirigida la edición, la cual, de acuerdo con Liechti, es una verdadera muestra de promoción cultural y ratifica que el libro no está en crisis. Dada la imposibilidad de conseguir la novela en español, a los hispanohablantes no nos resta más que asistir a alguno de los otros eventos en los que participará la escritora antes de regresar a su país natal. Las palabras que nos quedarán de Ángela Pradelli serán las que nos diga en persona o las que encontremos a través del filtro de la traducción de Marion Dick. En cualquier caso, esperemos que nos haga ver lo que nos pasa por alto en nuestra cotidianidad suiza y nos contagie su entusiasmo por estar y escribir aquí.

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