Como todas las Navidades, habrás visto artículos, videos y actualizaciones en redes con ideas de regalos. Si estás buscando uno para escritores, te habrán recomendado novedades editoriales, cuadernos, diarios, utensilios de escritura, dispositivos electrónicos y hasta cursos. Si escribes, estarás pensando qué sugerirles a los demás que te regalen o quizás busques qué regalarte a ti mismo.
Yo soy de las que pocos días antes de las fiestas o los cumpleaños deambula por tiendas abarrotadas, aunque ha tenido oportunidad de elegir regalos con calma, y de las que publica entradas en la época en que la gente está demasiado ocupada para leerlas.
Por eso, dedico estas palabras a quienes se han quedado varados sin saber qué regalarle a su pareja/amigo/familiar que escribe.
¿Qué es un antirregalo?
En nuestra primera Navidad juntos, le di de regalo a mi entonces novio (hoy esposo) una tarjeta de regalo de una librería. No recuerdo qué me hizo pensar que se trataba de una buena opción.
Poco después de entregársela, leí en una revista un artículo sobre la creciente popularidad de las tarjetas de regalo, las cuales eran calificadas de antirregalo por las siguientes razones:
- El destinatario conocía su precio.
- No se le estaba entregando nada que pudiera usar, sino un objeto de canje.
- Quien le daba la tarjeta no se había molestado en pensar qué podría gustarle. Lo obligaba a ir a una tienda y elegir por sí mismo algo que terminaría comprando. Si prefería no usar la tarjeta, se quedaría sin obsequio.
- El regalo carecía de envoltorio o de sorpresa.
- Por las razones antes mencionadas, la tarjeta otorgaba poca dicha a quien tenía el infortunio de recibirla.
Me sentí tan mal después de leer ese artículo que nunca volví a dar una tarjeta de regalo.
Pero los años pasan, el tiempo apremia y, en medio de las obligaciones cotidianas y los problemas personales, los regalos se convierten en un estorbo dentro de unas agendas demasiado apretadas. Con mayor o menor ingenuidad, terminamos acudiendo a los antirregalos.
¿Cuáles son los principales antirregalos?
Aquí te cuento cuáles le puedes dar a un escritor, junto con los detalles que convertirán tu obsequio en una experiencia inolvidable:
- Una tarjeta de regalo (ya sabes por qué). Sumas puntos de antirregalo si la tarjeta es digital.
- Una suscripción. Constituye la versión más moderna y optimizada de lo anterior, pues obliga al destinatario a consumir contenidos que no le pertenecerán y deberá pagar para renovarla.
- Un objeto que a ti te gustaría tener. Esta alternativa es ideal si vives bajo el mismo techo que el escritor porque puedes usar o tomar prestado el regalo. Eso se lo hice a mi hijo menor con la antología de cuentos de Andersen editada por Akal y a mi madre con una batidora Oster.
- Un libro que ya tenga. Los libros de cabecera del escritor deben de estar manoseados, subrayados, despegados y manchados. Le puedes dar una edición conmemorativa o anotada, una traducción premiada o sencillamente un nuevo ejemplar. Dado que los escritores solemos regalar nuestros libros preferidos, quizás le estés ahorrando el tiempo de comprar un obsequio para otra persona el año que viene.
- Un libro usado. Esto va acorde con la conciencia ecológica de nuestros tiempos. En anticuarios y tiendas de segunda mano, se pueden encontrar primeras ediciones, volúmenes lujosos y títulos descatalogados. Puntos extra si el libro tiene una dedicatoria para otra persona.
- Tu propio libro. Creo que todo escritor que da su libro como regalo lo hace con la convicción de que está entregando un pedacito de su alma y lo van a apreciar. Cuando el destinatario es otro escritor, busca además que sus almas conecten en ese plano creativo. No hay antirregalo con mejor voluntad que este[1]. Puntos extra si el libro es electrónico y el beneficiario debe acceder a una plataforma desconocida e introducir su correo electrónico para descargar el regalo. ¿Te suena conocido?
- Su propio libro. Si el escritor ha pagado una tirada o quiere escalar posiciones en Amazon, que le compren su libro es realmente un regalo. Eso sí, en caso de que hayas adquirido un ejemplar impreso no se lo entregues, ni con la excusa de que podrá revenderlo[2].
- Un regalo que insinúe que no escribe lo suficientemente bien. Un título como Pesadillas de estilo que producen urticaria resulta muy elocuente. El informe de lectura sugerido en algún blog podría deberse al interés de que alguien le diga a tu pareja/amigo/familiar lo que no te atreves a decirle sobre su obra.
- Un regalo elegido por sí mismo. Le pides, además, que te pase el enlace del producto, preferiblemente dentro de una tienda donde tengas cuenta de usuario y el pago de un solo clic activado (por ejemplo, así). Este año mi esposo me indicó qué libro quería y hasta incluyó un cupón electrónico de descuento. Si a comienzos de nuestra relación le di una tarjeta de regalo, tras catorce años de matrimonio esta evolución responde a la lógica.
- Un libro en un idioma que no lea. ¿Se pretende motivar al aprendizaje de una lengua extranjera, se parte del principio de que ciertas obras solo deben tenerse en su idioma original, el regalo es de carácter simbólico? No lo sé, pero de estos he recibido unos cuantos.
Con cualquiera de estas opciones, podrías tener el mismo resultado que con un regalo tradicional, elegido por ti, sin etiqueta de precio, envuelto con cuidado y entregado con sorpresa: que no le guste. O tal vez le fascine un antirregalo. Los escritores solemos ser muy sensibles y poco convencionales. Nunca se sabe…
¿Cuál es el mayor antirregalo que le has hecho a un escritor o cuál has recibido tú? Sobre los regalos hay muchas historias. Cuéntame la tuya en los comentarios.
________[1] Yo sí me alegro cuando los autores me regalan su propio libro dedicado. Quedo en un aprieto si no me gusta y ni siquiera logro terminar de leerlo. Hace años, me granjeé una enemistad porque no pude comentarle nada a un escritor sobre el libro que me había dado.
[2] Una honrosa excepción a este caso se produce cuando el escritor desea obtener ejemplares de su libro descatalogado. Una vez, le di ese regalo a uno de mis profesores de Letras y me lo agradeció mucho. Yo también le estaría muy agradecida a quien me regalara algún ejemplar de la antología Próximos donde está la traducción al chino de mi relato La mancha, pues no tengo ninguno.


