¿El blog está muerto?

¿El blog está muerto?

Ya pasó el primer mes del año 2025 y, si estás leyéndome, probablemente deseas escribir, publicar o promocionar un libro. Sabes que para alcanzar tu objetivo necesitas un plan. Ahora bien, ¿tiene cabida la escritura y mantenimiento de un blog dentro de los planes de un autor? ¿Se trata de una actividad vigente? ¿O ya ha pasado de moda y hay que dirigir la mirada hacia los canales de YouTube, los pódcasts y las nuevas redes sociales y plataformas (Bluesky, Mastodon, TikTok, Substack)?

Otra manera de entender la pregunta es: ¿este blog está muerto?

Brevísima historia de los blogs de escritor

El concepto de los blogs ha cambiado mucho desde que comencé hace casi doce años y estaba en transición para entonces. El blog personal, donde la gente escribía un diario de su vida y compartía sus pensamientos y opiniones, había entrado en decadencia. Se esperaba más: inspiración, información, recomendaciones. Y había gente entusiasta e innovadora dispuesta a entregarlas.

Los autores pioneros de Amazon, que lograron ventas y crearon eBooks con herramientas sencillas, tenían blogs donde narraban sus experiencias y hablaban de sus libros. La escritura de entradas estuvo combinada con una presencia muy activa en redes sociales (sobre todo Facebook y Twitter). El éxito de que lograran ser fichados por editoriales tradicionales motivó a varios autores noveles e inéditos a probar la autopublicación. A partir de entonces, muchos siguieron estos pasos, esta “fórmula” de crear audiencia por medio de un blog, enlazar a Amazon y vender libros. Era el boom del blog de escritor.

Después, todo se complicó: para destacar, había que tener mejores libros, mejores portadas, más seguidores, y allí se alzaron los servicios para escritores independientes, las empresas de autopublicación y las coediciones (encubiertas o explícitas). La espontaneidad no bastaba. Debíamos acertar, poner el libro correcto ante el público correcto y ese libro tenía que ser comercial. Se sucedieron los manuales y consejos sobre técnicas narrativas, corrección, edición, visibilidad y marketing.

El blog se consideró una herramienta clave para atraer una audiencia y llevarla a la compra. Se le pusieron tantas exigencias: técnicas, de contenido, de frecuencia, de relevancia y de propósito que se volvió atemorizante para quienes no lo tenían y agobiante para quienes se habían embarcado en uno. Hubo modas como la de publicar a diario entradas breves, la de escribir artículos extensos una vez por semana, la de posicionar palabras clave de larga cola. Se crearon listas, superposts, posts colaborativos, megaguías.

Los escritores comenzaron a admitir que estaban quemados y que el esfuerzo no era proporcional a los resultados.

En mi recuento de mejores entradas de 2017 había un debate sobre la muerte del blog, pero Gabriella Campbell ya lo comentaba desde 2015. Los escritores comenzaron a bajarse de ese barco. Algunos abandonaron por completo; otros probaron conceptos dedicados a un género antes de abandonar. Los mismos blogueros que influenciaron e inspiraron a un séquito de autores cambiaron de foco: Joanna Penn se concentró en su pódcast y Gabriella Campbell abrió un canal de YouTube.

¿Es necesario tener un blog?

Hace diez años, le hubiera respondido a cualquier escritor con un certero sí; hace cinco, hubiera dicho que sí tras pensármelo unos segundos y mi respuesta hoy es “probablemente no”. La página web de autor me parece indispensable. Animo a todos los escritores, tradicionalmente publicados o no, que tengan una. Como lectora me cuesta bastante seguirles la pista a ciertos autores que me gustan y no me entero de sus novedades.

Existen estrategias de venta para autores independientes que no se basan en blogs. Ya resumí las experiencias de Javier Cosnava y Roberto Martínez Guzmán. Hay escritores publicados por editoriales tradicionales en esta última década que tampoco tienen blogs. Los autores de mi generación que han creado impacto con obras que perdurarán después de que nos muramos tampoco han optado por ese camino. Algunos escritores consagrados tuvieron blogs y los cerraron o dejaron inactivos; otros ni siquiera están presentes en redes sociales.

Vamos a estar claros: la gran mayoría de los escritores que inició un blog lo hizo para vender libros. Gente con blogs más populares que el mío y que consiguió más éxitos con sus publicaciones se retiró decepcionada hace mucho tiempo. La realidad que les salió al paso fue esta:

  • Los blogueros de reseñas estaban bombardeados de peticiones de otros autores para que leyeran sus libros (pero esos autores no estaban comprando los libros de los reseñadores).
  • Los blogueros que ofrecían servicios para escritores solo recibían solicitudes de servicios (pero esos clientes no estaban comprando sus libros, a menos que tuvieran relación directa con sus servicios).
  • Los blogueros de ficción estaban compartiendo relatos y extractos de sus novelas (pero ni conseguían lectores ni estaban vendiendo libros, además de que habían quemado material inédito en ese formato).

Desde la perspectiva del público, es lógico lo que ha pasado. Recuerdo, por ejemplo, un blog de reseñas bastante popular. Vi el anuncio de las novelas de la autora, descargué los fragmentos de Amazon, pero no me atrajo su narrativa. Continué leyendo su blog mientras lo tuvo porque me interesaban sus reseñas. Otro blog que yo seguía mientras aprendía a maquetar fue InDesign Secrets. Compré un par de libros que ofrecían (GREP in InDesign y JavaScript for InDesign, muy útiles por cierto), pero la promoción de una obra de ficción escrita por alguno de los administradores de ese blog hubiera estado fuera de lugar. No obstante, si David Blatner o Mariana Eguaras lanzan una novela sobre las peripecias de un escritor de ficción que trabaja maquetando libros, la voy a leer sin duda.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los libros no se relee, está claro por qué el blog de publicación de la propia ficción no contribuía a la venta del libro publicado.

Quizás el problema radicó en que los escritores nos sentimos obligados por expertos a meter un blog en nuestras vidas. Muchos lo hicieron por la promesa de los resultados y no por el gusto ni el interés en el proceso. Por eso, se tardaban un montón en escribir unas entradas donde había más reglas que una composición de bachillerato, con voces constreñidas por el deber ser, que terminaban como unos clones de Gabriella Literaria o Ana González Duque. Cuántos blogs para escritores hallé que querían ser aleccionadores y chistosos al mismo tiempo e incluían fotos de stock con una leyenda jocosa relativa a seres fantásticos y autores inexpertos haciendo el ridículo…

Los blogs de escritor en los tiempos de la IA

Ahora tenemos una variable que nos jala el mantel: la inteligencia artificial. Ha llegado a la ruina o al rescate, dependiendo de cómo lo veas. Quien estaba dispuesto a copiar los modelos de la gente exitosa estará saltando en una pata gracias a ChatGPT, que resuelve todo en segundos.

Y esta es la realidad de un blog en 2025: vas a competir con entradas generadas por IA, optimizadas para SEO, en blogs que pueden publicar con gran frecuencia porque generan el contenido muy rápido, y después lo promocionan con actualizaciones automatizadas en redes sociales y textos generados con la IA también. Ya sabes que se están publicando libros escritos con ChatGPT. En esta selección natural, los escritores “lentos”, reflexivos, literarios, que se tardan dos años en escribir una novela, se van a extinguir más rápido que los dodos.

Algunos blogs han labrado el camino para recibir la IA con alfombra roja. Te han dicho que tienes que publicar rápido y muchos libros, que no seas perfeccionista, que estés en todas partes, que les des a los lectores lo que quieren, y, ahora que estás quemado o abrumado, mira qué solución ha llegado.

En esta batalla por la visibilidad y por la atención del mercado, la IA será un fruto demasiado tentador como para no comer de él. Venderemos nuestra voz y nuestra originalidad por treinta monedas de plata. Cuando caigamos en cuenta de lo que hemos hecho y lo que hemos traicionado, terminaremos colgados de un árbol.

Porque en la IA está el riesgo del decaimiento creativo, de la dependencia, de que creamos que esa máquina nos ahorra trabajo o hasta redacta mejor, que nos da un borrador y a nosotros una mera función retocadora y con ella ya estará nuestra labor hecha. No hablemos del peligro futuro del reemplazo del autor y toda la precarización que tendrá lugar en el camino.

La IA está envuelta en una controversia ética de propiedad intelectual (bien explicada en Esclavos del algoritmo, de Laura G. de Rivas) que no debería dejarnos indiferentes. A nivel individual, su uso puede hacernos perder el placer de escribir, el orgullo en nuestra propia creación, en plasmar las palabras que solo pueden salir de nosotros mismos. Darle la espalda implica que seguiremos enfrentándonos a días malos y oraciones que no acaban de sonar bien, escenas que no sabemos cómo abordar, imágenes que no transmiten lo que tenemos en la cabeza y síntesis muy arduas (como la sinopsis de nuestro manuscrito), pero esos escollos forman parte del proceso creativo. No hay nada más humano que el arte. ¿Cómo nos vamos a quitar eso?

Pues hay gente que sí quiere quitarse eso: la dificultad, la frustración, el esfuerzo que no da frutos. Quizás un rechazo o silencio editorial, un libro autopublicado que no vende cuanto esperabas, una entrada de blog que no se lee ni se comparte dolerá menos si el texto te lo generó una máquina. Cada vez encuentro más blogueros “jugando” con ChatGPT, aunque sea para decir cuán malas son sus respuestas y cuántos errores comete.

El problema es que, ante la competencia y los cantos de sirena, la gente que se esfuerce en crear textos sinceros y distintos para un blog quedará sepultada, sin hacerse oír. Y para eso bien podría ahorrarse el esfuerzo.

He dedicado varias páginas de mi diario de escritura a la disyuntiva de despedirme de este blog. Podría retirarme calladita, sin temor de ofender a nadie con mis opiniones; pero me pareció necesario expresarlas en público.

Mi blog es un testimonio de mi historia, mi evolución, mis intereses, el trasfondo de mis creaciones, mis libros (los que he escrito, los que he leído y los que me influenciaron). Si no, ¿qué sería? ¿Un portal de clases, un canal publicitario, un satélite de promoción de productos y servicios de terceros? Para esto, hay mejores medios que un blog.

¿El blog está muerto como medio o como concepto?

Es posible que la decadencia del blog se haya debido al auge de medios más idóneos para las mismas funciones. Un tutorial sobre cómo convertir a EPUB un documento es más práctico en video y una entrevista a un escritor, más interesante en un pódcast. Los anuncios de nuevos libros y eventos literarios fueron absorbidos por las newsletters y las redes sociales. Pero la escritura tiene la ventaja de la relectura, del subrayado y de la impresión. Yo leo más rápido de lo que escribo. Para reseñas de libros, análisis de temas e historias de vida sigo prefiriendo los blogs.

Lo que de verdad me preocupa es que detrás de la decadencia del blog esté el desmoronamiento de los valores que contribuyeron a crearlo y que lo llevaron a su época dorada. Cuando comencé en 2013 vi lo siguiente:

  • Gente contando con sinceridad sus experiencias.
  • Apertura a nuevas formas literarias (blogonovela, tuitliteratura, textos intermediales y narraciones interactivas).
  • Espacio para cualquier género o tema, aunque fuera un nicho.
  • Lectores que creaban un diálogo vivo con los autores gracias a sus comentarios.

Ahora veo esto:

  • Gente que dice lo que debe decir para crear una imagen exitosa y positiva.
  • Homogeneidad de géneros, temas y estilos, entiéndase los que se consideran comerciales.
  • Espacio solo para lo popular, motivado por la publicidad de pago y los posts promocionados en redes. El resto es invisible, ergo inexistente.
  • Actualizaciones automáticas, interacciones que no pasan de pulgares alzados y corazoncitos.

En general, la frecuencia de publicación ha descendido y la mayoría de los blogs activos nos trae una entrada mensual o bimestral. Señalo como excepción el blog de Isaac Belmar, quien publica semanalmente desde hace 21 años.

El concepto que ha prevalecido del blog de escritor es el siguiente:

  • Orientación comercial explícita desde la página de inicio.
  • Artículos sobre consejos para otros escritores (preferiblemente del tipo que no caduca o se actualiza con facilidad).
  • Promoción de los infoproductos, los cursos y los servicios del autor.
  • Estilo neutro.

Se trata de lo opuesto al blog personal, el diario público, el weblog que inició el medio.

Entiendo que la gente quiere verle el queso a la tostada y al blog muchos no le han visto ni un mendrugo.

Pero hay algo que sí quiero decir en voz alta: este tipo de blogs ha mostrado una versión sesgada de lo que implica la escritura y viene de un tipo de escritor muy específico:

  • Autopublicado o híbrido (este último entendido como el que tiene libros publicados de forma tradicional e independiente).
  • Vendedor de productos o servicios para autores.
  • Con un proceso de escritura muy veloz (en el medio angloparlante se habla de un libro al mes).
  • Autor de manuales o de literatura de género.
  • Presente en todos los canales de promoción que le sean posibles.

Me consta, por conocer a algunos de estos escritores de forma virtual o personal, que hay mucho trabajo detrás de este perfil. Sin embargo, quedan por fuera muchísimos, que no trabajan menos ni tienen libros menos valiosos: el narrador literario (publicado exclusivamente por editorial), el poeta y el autor de obras teatrales, el autor de memorias, el autor de un solo libro, el ensayista, el científico y académico.

Todos los que quieran pertenecer o pertenezcan a estas categorías estarán muy mal servidos por nuestros blogs. No reflejamos toda la riqueza de los libros ni de quienes los escriben.

Es inexacto afirmar que la gente no lee (o no lee buenos libros), que no hay editoriales de calidad, que los escritores verdaderamente buenos siempre producen libros en menos de un año, que hay que quedarse trabajando en el área de servicios para escritores si quieres hacerte conocido y vender.

Cuando comencé este blog, creí que estaba ayudando de verdad: a quien estaba dispuesto a pagarse una tirada de mil ejemplares para luego preguntarse qué hacer con sus libros en cajas les mostré alternativas asequibles con la publicación digital y la publicación bajo demanda. Quien no tenía más esperanza que la de vender a familiares y amigos supo que podía llegar a un público mucho mayor con las estrategias adecuadas. A quienes tenían miedo de mostrar su obra digital les dije que las ventajas superaban los riesgos.

Este mundo parecía una ganancia para todas las partes, un win-win rotundo. Los autores tendrían más control y más opciones, los lectores conocerían más obras que podrían gustarles, las editoriales podrían publicar más libros porque estarían adoptando autores capaces de comprometerse con el marketing y de conectar con sus audiencias de maneras diversas.

Desde hace un par de años, ya no estoy segura de que ayudamos; quizás estemos perjudicando.

Muchos blogueros han vendido la noción de que las editoriales tradicionales son las malas de la película: no van a publicar a nadie que no haya demostrado con creces su popularidad, así como antes no publicaban a desconocidos. Si te publican, no te darán casi nada de regalías y no harán nada por tu libro. De allí, viene la conclusión: la autopublicación es el camino para un escritor.

Pero, claro, subir un libro a Amazon no basta. Necesitas manuales y recursos para escribir lo que vende, informes de lectura que te garanticen que tu obra es digna de publicación, mentoring que te oriente sobre el camino correcto, un excelente diseño de portada, la maquetación más profesional, cursos para usar todas las opciones de publicidad de pago (Facebook Ads, Amazon Ads y afines), complementos para tu sitio web, herramientas de SEO… ¿Cuánto va a gastar un autor allí? ¿Cuánto va a trabajar para poner en práctica todo lo que se le aconseja?

Porque escribir ficción no basta: necesitas la no ficción para que te haga sentir que no estás perdiendo (tanto) dinero, para que puedas aplicar todos los embudos de venta de la gente que te está vendiendo a ti. Te darás cuenta de que las regalías no bastan. Entonces, para compensar todo lo invertido, crearás tus propios cursos, infoproductos, servicios…

Al tomar distancia se perfila una pirámide más clara que la de Keops. Las grandes corporaciones son las que obtienen los verdaderos beneficios de toda esta publicidad y el uso que hacemos de sus plataformas, servicios y productos (también aclarado en Esclavos del algoritmo). Y nosotros en los estratos intermedios somos pastores que atraen ovejas al rebaño con promesas de que cumplirán sus sueños si siguen estos quinientos mil pasos.

En verdad, estamos ahuyentando gente valiosa, con libros buenos, que ve (acertadamente) en esto un dilema sin solución. Si tienen una profesión que aman y un empleo seguro, no les alcanzará el tiempo para la promoción masiva por muchas tácticas de productividad que apliquen. Si no ponen de su bolsillo para que otros asuman esas labores o para que los orienten sobre cómo asumirlas, no lanzarán un libro que llame la atención. Si han dejado de creer en las editoriales, ya no propondrán sus manuscritos. Si su libro no trata de los temas que se buscan en Google, si no están dispuestos a pagar publicidad, si no adaptan su estilo a lo popular, si no se desgañitan en un canal de YouTube, pódcast o blog, si se niegan a usar la IA, temo que la lógica llevará a esto: no vale la pena escribir, ni entradas de blog, ni tu propio libro, porque a nadie le interesa y nadie te va a leer.

Se van a perder historias, experiencias, voces minoritarias, manifestaciones artísticas… Se va a perder diversidad. Volveremos a los problemas de siempre por otros caminos…

La importancia de un blog

El blog es más importante que otras actividades en línea que puede desarrollar un escritor. Por lo general, forma parte de su casa virtual, su sitio web. Carece de la volatilidad de las redes sociales, la privacidad de la newsletter y la dispersión de lo publicado en páginas de terceros. Cualquiera puede llegar allí, desde potenciales empleadores a amigos perdidos. Si dudas de tu identidad como escritor, el blog revelará tus vaivenes y fisuras.

Yo quisiera más blogs: de otros tipos de escritores, de otros procesos de escritura, donde revelemos nuestras historias y tratemos las verdaderas dificultades de este camino. En un blog, un escritor puede manifestar su opinión sin necesidad de que otros le den un espacio o un micrófono.

Creo que detrás de los blogs para escritores hubo buenas intenciones, sobre todo en la década pasada. Mientras otros se sentaron a esperar que una editorial apostara por ellos, los blogueros tomaron las riendas de sus publicaciones y sus lanzamientos. Mientras otros tapizaban muros de Facebook ajenos y enviaban un tuit por minuto diciendo “Compra mi libro”, ellos quisieron demostrar, con sus artículos, sus reseñas y sus servicios, que podían ofrecer al mundo mucho más.

Por eso, espero que el espíritu original del blog de escritor no esté muerto. Con nuestros aciertos y errores, con nuestros granos de arena, hemos querido crear un espacio con cabida para todos.

Pero no sé si soy la adecuada para continuar por aquí. He emprendido un camino distinto al que me animó en marzo de 2013. Ya no volveré a escribir sobre edición de eBooks, ya no ofrezco mis servicios a clientes nuevos, ya no comparto la mentalidad de quienes siguen en esto. Probablemente, hasta algunos de mis clientes dejen de contratarme después de leer esta opinión. Eso me dolerá porque a cada uno le ofrecí lo mejor que podía dar, pero no puedo seguir llevando una máscara que se me hace cada vez más pesada.

Los libros que me gusta leer no son autopublicados, con escasísimas excepciones. Al aupar un camino independiente, estoy dejando de apoyar a las editoriales que realizan un trabajo serio, tienen libros de calidad y publican la ficción que más disfruto y más me alimenta como autora. He tratado de compensar esta carencia con mi boletín de ficción contemporánea.

Volviendo a la pregunta planteada al inicio (¿este blog está muerto?), la respuesta es no. Aquí sigo. Si todos los que sostenemos una opinión distinta a la mayoritaria nos largamos y nos quedamos callados, estaremos solos. Quienes compartan nuestra visión no encontrarán eco en ninguna parte y pensarán que están equivocados y más vale quedarse callados también.

Si sigues con tu blog o te gusta un blog específico que continúe activo, escribe un comentario y ayúdanos a conocerlo. Si lo abandonaste y preferiste irte a otro lugar, cuéntanos tu experiencia.

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18 respuestas

    1. ¡Muchas gracias, Paola! Como escritores nos toca enfrentar muchas situaciones difíciles, pero silenciar la propia voz no es negociable. Saludos.

  1. Buenas tardes, he vivido esta lectura en varias formas:
    por una parte, sintiéndome como un dinosaurio vegetariano en medio de una cadena alimenticia de depredadores, en en el medio, me sentí como un monje que vive en hueso y sangre el viacrucis de abandonar el monasterio para ir la guerra, y ya en el otro extremo, he sentido la esperanza y la alegría propias de las trasformaciones y de los cambios que evolucionan nuestra naturaleza sin adulterar nuestra raíz, nuestra esencia, nuestra luz.

    Un árbol de raíces fuertes para cada escritor jurásico: que su sombra, su fruto, su sabiduría nos fortalezca y nos inspire a ser fieles a nosotros mismos más allá del brillo del éxito y más allá de la tribulación de las dificultades.

    1. ¡Hola! Me causa gracia tu comparación con el dinosaurio. Fue la primera que se me ocurrió al pensar en los escritores que se extinguirán. Los dodos fueron más indefensos y su extinción, más veloz. Esto se suma al aislamiento que les impidió encontrar otro hábitat y en el prejuicio de ser considerados «bobos» por caer fácil ante los depredadores.
      Me gusta tu reflexión final y te doy las gracias por habernos dejado un mensaje de esperanza.

  2. Gran artículo, me lo he leído entero con mucha atención 😀
    En mi caso tuve un blog, que fue creado originalmente para contar mi experiencia como escritor autoeditado. Luego no supe muy bien cómo continuarlo, y decidí colgar cada cierto tiempo algún poema u otro tipo de escrito breve. Terminé abandonándolo por cansancio y desmotivación. Humildemente creo que mi blog tenía contenido muy interesante, y sin embargo el 95% de las interacciones que recibí no pasaron de simples «likes» (o corazoncitos).

    1. Muchas gracias, R., por tu opinión sobre el artículo.
      Varios autores comenzaron como tú, unidos en esa experiencia de la autoedición. Una vez transcurrida esa etapa, vino el reto de cómo continuar y allí se bifurcaron los caminos: los servicios editoriales, las reseñas de libros, los blogs de género, los consejos de escritura…
      Entiendo por completo ese cansancio y esa desmotivación que sobreviene cuando estás publicando un contenido personal, trabajado con esmero, que consideras interesante para otros, y lo que recibes a cambio no es suficiente como retroalimentación. Sin embargo, me parece importante atreverse, intentar darse a conocer, tocar puertas aunque no se abran. Todos estos pasos forman parte de nuestra evolución y crecimiento, y espero que tu blog te haya traído cosas positivas en ese sentido.

  3. Fantástica entrada. Me alegra saber que vas a seguir con tu blog y creo que tienes razón, los que creemos en otro tipo de blogs debemos seguir con ellos, para evitar que muera la diversidad y sobre todo, que sólo queden blogs sin alma. Yo cometí el error de enfocar el mío según las reglas del santo marketing y el resultado fue que me daba una pereza enorme escribirlo, cuando tengo una vocación muy marcada de bloguera (soy de la hornada de la década del 2010) Lo mismo me pasaba a la hora de escribir ficción, tanto condicionamiento comercial me quitaba las ganas. Mi conclusión, a la vista de que escribo por amor al arte (viendo el panorama descarto la idea de ganarme la vida con ello) es que renuncio a la notoriedad a cambio de ganar libertad creativa, aunque no me lea nadie. Sé que muchos escritores no pensarán igual y lo respeto, pero a mí esa lucha por destacar y esa presión comercial no me merece la pena.

    1. ¡Hola, Esther! Mil gracias por compartir tu opinión. Me alivia saber que no estamos solas en el amor al arte y la lucha por la libertad creativa.
      La presión comercial está asfixiando a muchos escritores y no solo por ahogar su espontaneidad. Si las ventas se convierten en el baremo del éxito literario, tendremos que prepararnos para una sed que nunca será saciada, pues siempre se puede vender más.
      Tu resolución es muy valiente y te felicito por ello.

  4. Hola, llegué hasta aquí siguiendo tus artículos tan educativos sobre la publicación de ebooks (y acabo de comprar tu libro en Amazon, sería genial si hicieras una actualización al 2025 para los que nos inscribimos en tu newsletter). Soy una poeta que ganó premios con obras distintas y, por una razón u otra (bastante random, la verdad), sólo me publicaron en antologías de poesía y ensayo. Mi carrera profesional es en distintas áreas de la comunicación hace mucho, y la vi cambiar con el horror con que te leo al describir, con razón, lo que trae la IA. Por mi experiencia con el Frankenstein comunicacional que crearon los algoritmos (y por casualidad también, queriendo ayudar a dos personas ilusionadas con publicar sus primeros libros), me encontré este último año pariendo libros de autor. Ebooks por que quiero ahorrar papel. Pensé en el negocio editorial, pero no creo que lo afectemos. Las editoriales también son un negocio, no todas son como aquéllas de las que somos fans. En el mundo angloparlante son fábricas de chorizos, muchas veces siento que hay demasiado ruido, demasiadas palabras circulando. Yo conocí personas hermosas que tenían algo que contar, y una ilusión que viene de venerar el libro como objeto y al autor como contribución social, más allá de si se puede vivir de eso o no. Creo que en el mundo hispanohablante todavía hay más románticos que veneramos el libro y a las autoras, y podemos seguir fomentando la autoexpresión de esas personas sinceras que no están pagando a ChatGPT para sacar productos vacíos. Así que me inspira un enorme respeto tu mirada de pionera que recorrió el camino que me hace ilusión recorrer, ayudando a otros a publicar, y sorprendiéndome con los que les va saliendo durante el proceso de coaching para escribir. No me imaginaba que alquien podía empezar imaginando su libro como algo muy racional, escrito para los miembros de su profesión, y termine vomitando en tres días, después de meses de proceso, una fábula espiritual. Para mí es un honor acompañar estos procesos. No me engaño ni engaño a los demás, escribir nunca fue una vocación para hacerse ricos. La ametralladora de técnicas de producción y venta que describes con tanta claridad, es sólo otra zanahoria, y si la motivación es vender, están en la industria equivocada. Lo que me pasa a mí, ahora, es que quiero apoyar a más personas en su autoexpresión, en formato de ebook y sólo en papel para aquél lector que realmente quiere atesorar el objeto. Entiendo que hacerlo sin ofrecer promoción en redes sociales suena quijotesco, pero creo que a veces nos alcanza con sacar eso que estaba en un cajón a la luz. Y tal vez, como un blog solitario, llegue a quien le sirva. Mil gracias por tu blog! Y voy a leer tu Plataformas de Publicación Digital cuanto antes.

    1. Hola, Alegría. Gracias por tu amable mensaje y por contar tu experiencia.
      Estoy de acuerdo contigo en que quienes busquen enriquecerse con ventas pueden elegir industrias más lucrativas que la editorial.
      Me parece muy loable tu objetivo de apoyar a autores en su búsqueda expresiva. En los inicios, muchos nos hemos sentido solos en nuestros propósitos. Estos medios digitales, a pesar del ruido y de los excesos, han contribuido a juntar almas literarias que no se hubieran encontrado de otro modo. También creo que la sinceridad y el romanticismo de los autores nos salvarán a largo plazo.
      Agradezco igualmente tu interés en Plataformas de publicación digital. No estoy considerando una tercera edición porque en los últimos años se ha consolidado la preferencia por Amazon. Sin embargo, tomaré en cuenta esa opción si varios lectores me la piden. Saludos.

  5. Y me quedé pensando. Ahora que no maquetas más para nuevos clientes, y dudas de si sirve la autopublicación, a qué te dedicarás?

    Firmado:
    La Experta en Preguntas Invasivas
    (pero seguro todos queremos saber qué te hace ilusión ahora!)

    1. No ofrezco maquetación para nuevos clientes, pero continúo trabajando con algunos recurrentes y sus recomendados. Actualmente, tengo un empleo de tipo presencial que me conecta con la gente de mi entorno. ¡Desocupada no estoy!

  6. Hola,
    Soy nueva por aquí y para ser sincera, solo he leído un artículo de este blog y es sobre las marcas en Word, lo tengo anclado en mi navegador y suelo usarlo cuando hago documentos formales para mi trabajo.
    Pero ahora estoy aquí, escribiendo un comentario que no se si será leído sobre un blog que cuestiona su supervivencia en la era de la IA, mientras escucho la misma canción por centésima vez.
    Me gustaría decir mucho con pocas palabras, pero nunca he sido buena escribiendo y se me olvidan las palabras cuando más las necesito. En eso la IA tiene la ventaja, ser perfecta es para lo que fue creada. Siempre ha sido así y siempre lo será, porque los humanos buscan la perfección en un lugar donde no lo hay.
    Siempre he soñado con escribir un comic, es un sueño que he tenido desde que soy una niña; pero no lo escribo, todo lo tengo en mi mente. Sueño despierta, observo a la nada contemplando los mundos inexistentes de mi cabeza. ¿Soy rara? ¿Soy normal? ¿Qué es ser normal? En este punto no tengo idea y quizás de verdad tengo que ir con un psicólogo.
    Pero aquí sigo, escribiendo un comentario largo en mi jornada de trabajo. Pero, lo hago; porque de cierta forma te entiendo. No soy escritora, nunca he escrito un libro o algo parecido; pero tenemos los mismos sueños y preocupaciones. Y de verdad, de verdad; espero, que el arte nunca deje de ser arte.

    1. Hola, Luz:
      Gracias por tu visita. Estás escribiendo un comentario largo en medio de otras ocupaciones porque tienes algo que comunicar. De eso se trata la escritura, tanto de libros y artículos como de cómics. La IA no puede plasmar los sueños ni preocupaciones de las personas. Las dificultades en encontrar las palabras adecuadas/correctas/ideales nos hacen creer en los atajos, cuando en realidad el camino completo es el que vale la pena. Ese te lleva a expresar tu individualidad, lo que no tiene ni tendrá otra persona en este mundo.
      Si sueñas con escribir cómics, ¿por qué no te animas? Este método te puede ayudar a iniciarte en el hábito, mientras lees y buscas recursos específicos sobre el género.
      Por cierto, me causa gracia que mi entrada sobre las marcas de formato en Word sea una de las más consultadas en mi blog. Eso me confirma que estos medios digitales nos conducen a lugares insospechados. Espero que tu búsqueda te haga llegar adonde deseas.

  7. Hola Valentina. Aprendí a maquetar ebooks leyendo tus artículos, y publiqué mi primera traducción en Amazon. Hace mucho tiempo que no pasaba por aquí, y este, me pareció un gran artículo, disruptivo por lo demás. Hace tiempo he estado pensando abrir un blog con varios trabajos que he escrito a lo largo del tiempo, y sin duda leer esto me motiva, me hizo pensar en el precio que se debe pagar al momento de escribir con libertad, sin las preocupaciones de considerar lo que aquí escribiste y hacer mil peripecias para tener visitas y ventas. Creo que alguien que escribe con libertad podría llegar a tener un mayor alcance e influencia a largo plazo, aunque él mismo no logre gozar plenamente del fruto de sus labores (le pasó a Lewis, le pasó Tolkien), sin embargo, dado que es importante considerar el dinero como una fuente de ingresos que nos permitiría invertir más tiempo en esto que es la escritura, también he estado pensado en lo interesante que puede ser redirigir nuestros esfuerzos hacia una comunidad; un grupo de personas que esté dispuesta a financiar nuestros proyectos, más allá de las vistas o likes que podamos recibir, resulta más importante influir en aquellos que suelen seguirnos y colaborar en esta labor.

    1. Hola, Hernán. Me da gusto haber podido enseñarte a maquetar con mis artículos. Gracias por contármelo y por comentar esta entrada.
      Yo sí creo en escribir con libertad. Cada vez estoy más convencida de que es la única escritura que vale la pena. Independientemente de los frutos del esfuerzo, habrás sido fiel a tus valores y te llevarás esa satisfacción.
      Por supuesto, es necesario conectarse con quienes compartan nuestra búsqueda y explorar alternativas que funcionen para nosotros. El crowdfunding y el micromecenazgo (como el de Patreon) existen para financiar proyectos creativos. Aunque nos neguemos a entrar en el juego de las redes sociales y la IA, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Todo lo que expresamos con la escritura se pierde sin lectores.
      Si abres tu blog, avísame, para conocer tus trabajos.

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