El plagio y la piratería constituyen grandes preocupaciones de las personas que trabajan en el ámbito creativo. Sabemos que ambos fenómenos ocurren, son extendidos y, a pesar de cuanto se haga en contra, siempre habrá gente deshonesta que robe las creaciones ajenas. Al mismo tiempo, se recomienda que los autores tengan un blog, publiquen eBooks y coloquen sus textos en la red, lo cual ocasiona que muchos se pregunten: “¿Eso no es como darles en bandeja contenidos a los plagiarios y piratas para que se sirvan a su gusto? ¿Es posible que, en lugar de hacerme conocido como autor, alimente a otro que se va a nutrir de mi trabajo o que, en lugar de vender mi libro, un pirata se beneficie a mi costa? ¿No me pongo en un gran riesgo si publico digitalmente?”. Como consecuencia, varios autores inéditos y noveles, aunque se sienten tentados por las oportunidades que ven en Internet, están asustados, asediados por esas pesadillas de convertirse en víctimas del plagio y la piratería.

imagen_plagio y piratería de librosEn primer lugar, advierto que tal preocupación es muy anterior al Internet y las publicaciones electrónicas. Cuando estos temas no estaban en la palestra, los autores noveles preguntaban: “¿Será peligroso enviar mi manuscrito a un concurso o una editorial? ¿Se podrán robar mi trabajo y publicarlo en nombre de otro?”. Entonces, la respuesta era clara: se recomendaba registrar el manuscrito antes de enviarlo; si se trataban de relatos o poemas sueltos, no suficientes para constituir un libro, participar solo en concursos organizados por instituciones de buena reputación; si se deseaba hacer llegar una propuesta a una editorial, establecer algún contacto previo y averiguar quién la iba a recibir, no entregar un original entero a ciegas.

Con el auge de las publicaciones digitales han aparecido nuevos modi operandi y otros temores, más o menos justificados. En esta entrada, abordaré esas pesadillas de los autores, los casos en que suelen hacerse realidad y las medidas de protección que pueden aplicarse.

Pesadilla n.º 1. Alguien toma una entrada o un texto de mi blog y lo publica en el suyo sin mencionar mi autoría ni enlazar a mi página.

plagio de librosPara más inri, el blog del plagiario tiene más visitas que el del autor. Cuando se publica el texto en cuestión, este recibe un montón de comentarios y es ampliamente difundido en las redes sociales. Además, el plagiario tiene publicidad o actividades comerciales en su página, así que, como diríamos en Venezuela, está ganando indulgencias con escapulario ajeno.

¿Quiénes son las víctimas frecuentes?

Los blogs populares o las entradas más populares de nuestros blogs. Se plagian con mayor frecuencia los textos de no ficción, de carácter informativo, y, en ficción, más la poesía y el relato que la novela.

¿Quiénes suelen ser los culpables?

En el caso de la no ficción, personas que ofrecen productos y servicios en sus páginas u obtienen ingresos por publicidad. Requieren una gran frecuencia de publicación para mantener un buen posicionamiento en Google. En cierto momento, se les acaba la gasolina y, en vez de acudir a una de las numerosas alternativas honestas para crear contenidos, comienzan a echar mano de las entradas de terceros.

Cuando se roban textos de ficción, los culpables son individuos que “sueñan” con ser escritores, pero carecen del talento y la perseverancia para crear material de calidad por sí mismos, así que su “solución” consiste en copiar el material de otros que sí han realizado el trabajo duro.

¿Qué puede hacer un autor para protegerse?

  • Subir únicamente material inédito registrado o publicado con anterioridad en revistas u otros medios (asumiendo que se tenga permiso para publicar de nuevo esos contenidos).
  • Adscribirse a Google Authorship. Este programa permite que Google reconozca al autor de una entrada, lo señale en los resultados de búsqueda y ponga su foto. (Actualización del 20 de septiembre de 2014: el 28 de agosto Google eliminó dicho programa)
  • Incluir en el feed una acotación de que la entrada se publicó primero en nuestro blog. Esto se puede hacer con el plugin WordPress SEO by Yoast.
  • Proteger el feed con Safe Creative.
  • Si se ofrecen eBooks enteros gratis en un blog, poner filtros para la descarga. En vez de dejarlo como un mero clic con el botón derecho, pedir la suscripción a una lista de correo.
  • Si se comparte una novela en progreso en un blog, en un foro o en Wattpad, publicarla como libro cuanto antes, para no dar tiempo a que otros tomen ventaja.
  • Colocar una licencia Creative Commons en el blog. Más que una protección propiamente dicha, esta es una forma de indicar a otros cómo pueden hacer un uso autorizado de nuestros contenidos.
  • Algunos blogueros activan en sus páginas una opción de eliminar la capacidad de copiar textos. Hay distintos plugins y códigos para ello. Lamentablemente, esta no es una gran solución porque los plagiarios suelen tomar contenido del feed (lo que en inglés se denomina content scraping) y no del blog propiamente dicho, y también les dificulta la tarea a quienes quieren honestamente compartir contenido.

Pesadilla n.º 2. Mi libro publicado está siendo descargado o vendido en un sitio de piratería

pirata con librosComo si no fuera poco lo que cuesta publicar o vender un libro, alguien que lo obtuvo lo está ofreciendo gratis o lo está vendiendo por su cuenta, con lo cual el autor pierde las regalías que se merece.

¿Quiénes son las víctimas frecuentes?

Libros superventas, populares, publicados por editoriales, con un precio elevado, únicamente disponibles en papel o en versión digital con DRM.

(Actualización del 29 de abril de 2016: Hoy en día cualquier libro, independientemente de su popularidad, precio, formato, tipo de publicación y lugar de distribución, puede caer en las garras de un pirata)

¿Quiénes suelen ser los culpables?

Personas que reconocen la popularidad de distintos textos y a la vez el hambre de libros gratis entre un gran público. Consideran que todo debe ser gratuito en Internet y enarbolan la libertad de información y la democratización del libro como excusa. Los que cobran en sus sitios sencillamente quieren sacar tajada de ese mercado que no está dispuesto a pagar el precio establecido por un libro y, como no han invertido ningún esfuerzo en esa publicación, todo lo que obtengan es “ganancia”.

¿Qué puede hacer un autor para protegerse?

Si un autor es publicado de modo tradicional, poco puede hacer para evitar que su libro sea pirateado, ya que la editorial ha tomado la decisión del formato, del precio y de la distribución.

Hay quienes dicen que la piratería ayuda al autor, le da más popularidad y no reduce sus ventas, sino que apela a ese público (similar a los piratas) que igual no estaría dispuesto a pagar por el libro. Tales opiniones están bien fundamentadas y entre sus adeptos se cuenta Paulo Coelho. Sin embargo, yo no comparto esa mentalidad porque equivale a decir que lo ilegal está bien mientras me beneficie o no me perjudique y eso demuestra muy poca solidaridad ciudadana. Entonces, mis recomendaciones son:

  • Dar el ejemplo. No usar sitios de piratería y adquirir libros legalmente. Si un libro nos parece caro, acudir a bibliotecas, comprar ejemplares de segunda mano o estar pendientes de los descuentos en nuestras tiendas preferidas. Cada individuo que siga estas buenas prácticas contribuye a hacer una diferencia, mientras que los piratas quedarán como renegados.
  • Abogar por un mayor acceso al libro, en diferentes tiendas, formatos, territorios y dispositivos de lectura, incluyendo los servicios de préstamo legal o de suscripción. El DRM penaliza al comprador honesto y no detiene al pirata decidido. La prueba es que esos sitios piratas están llenos de libros que en sus canales de venta legales tienen DRM.
  • Al autopublicar, incluir siempre una página de copyright, donde se indique que todos los derechos están reservados y se prohíbe hacer copias no autorizadas del libro. Esto también se aplica a los eBooks gratuitos.

Pesadilla n.º 3. Alguien robó nuestro manuscrito o nuestro libro, le ha cambiado el título y algún que otro detalle, y le ha puesto su nombre como autor.

morsa pirataPara colmo, lo está vendiendo y está teniendo un éxito rotundo. Lo han entrevistado y reseñado no sé cuántas veces, el plagiario es un famoso o un pez gordo, tiene dinero, una gran red de contactos y, si se nos ocurre denunciarlo, nos aplastará como a una cucaracha.

Aunque existen libros y películas sobre el tema, es improbable que esta pesadilla se haga realidad (por eso, no voy a tratar víctimas y culpables frecuentes). ¿Qué lógica tendría hacer algo así?

Si se trata de un manuscrito inédito, ¿por qué una editorial se tomaría el trabajo de dárselo a otro autor para que le coloque su nombre y con ello poner en juego su reputación? Si la obra ha sido enviada a un concurso, ¿por qué no premiar al autor verdadero en vez de correr semejante riesgo? ¿Por qué sacar a la luz un manuscrito ajeno en vez de contactar al autor para un contrato de verdad? Si un autor es reconocido y se siente orgulloso de su propia creación, ¿por qué robaría la de otro? En caso de ser descubierto, su obra entera quedaría en tela de juicio.

Si se trata de un libro publicado, aunque no haya contado con gran éxito de ventas, ¿por qué arriesgarse a plagiarlo si la prueba está rondando en el mercado?

A pesar de estas consideraciones, sabemos que sí hay casos de plagios textuales recientes, perpetrados por famosos (no diré nombres), donde estos han sido descubiertos, puestos en evidencia y castigados. Si uno tiene la razón y la prueba, por muy pez gordo o tiburón que sea el plagiario, sí se puede hacer algo, pero para eso hay que tomar medidas con antelación.

¿Qué puede hacer un autor para protegerse?

  • Inscribir su obra en el Registro de la Propiedad Intelectual de su país de residencia antes de publicarla o de enviar el manuscrito a agentes, editoriales y concursos. En España, el trámite es sencillo y barato, se puede hacer en varias ciudades y hasta por vía telemática. En los países latinoamericanos, cada quien tiene que averiguar cuál es el organismo oficial que se encarga de ello. Cuando yo vivía en Venezuela, el registro solo se podía efectuar en Caracas (en el Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual), no era tan rápido y no se podía terminar en un día.
  • Quienes vivan en un país con mucha burocracia y dificultades relacionadas con el paso anterior pueden acceder al U.S. Copyright Office, que permite registrar libros inéditos en línea, de autores no residentes en EE.UU., si sus países han firmado tratados internacionales de copyright. Más información al respecto puede hallarse aquí.
  • Subir la obra a Safe Creative. Este un registro online, privado, con servicios gratuitos y de pago. Lo recomiendo más como medida provisional o refuerzo que como única protección. Sobre la eficacia de este registro en comparación con los oficiales puede leerse aquí.
  • Existe un método, conocido como poor man’s copyright, que consiste en enviarse a sí mismo por correo postal un sobre con el manuscrito y mantenerlo cerrado, ya que el matasellos dará fe de la fecha de envío. Sin embargo, dicho método ha sido cuestionado y muchos no lo consideran una prueba válida.
  • Guardar siempre borradores de nuestra obra en distintos formatos (como documento de Word, en PDF, en papeles escritos a mano) e imprimir copias del manuscrito aunque solo lo estemos distribuyendo digitalmente. La idea es conservar todas las pruebas posibles de que somos los autores de un texto.
  • Si hemos enviado electrónicamente a otros copias de nuestro libro, conservar esos mensajes en nuestro buzón de correo.

Por supuesto, estas medidas no previenen el plagio, sino que nos dan herramientas para luchar en la arena legal y demostrar nuestra autoría en caso de que otros se roben nuestra obra.

La única manera de evitar por completo ser víctimas de plagio o piratería es no hacer públicos nuestros textos. ¿Vale la pena pagar ese precio por algo que quizás nunca nos pase o que, si sucede, podemos combatirlo al haber tomado las precauciones debidas? ¿Acaso las ventajas de tener una plataforma de autor, contactar con nuestros lectores en nuestro blog o las redes sociales, y publicar por medios impresos y electrónicos no superan con creces los riesgos de plagio y piratería? Como dijo Mark Coker, el fundador de Smashwords, el mayor riesgo que enfrenta todo autor es la oscuridad, no la piratería (yo agregaría que tampoco el plagio).

Entonces, no nos queda más que agregar estas precauciones a la lista de tareas previas a la publicación de nuestros textos, para que podamos seguir dando a conocer lo que escribimos sin miedo.