Después de haber degustado el menú de Teatro argentino. Obras cortas que nos ofreció el grupo Fusión Sur el pasado mes de septiembre en Zúrich, era inevitable preguntarse de dónde surgió la idea del grupo y las obras representadas, qué mueve a sus integrantes a hacer teatro en español en un país no hispanohablante, cómo se organizan y cuáles son sus próximos proyectos. Por fortuna, los actores de Fusión Sur me permitieron satisfacer mi curiosidad y conocerlos mejor.

Fusión Sur se propuso brindar una alternativa teatral en Suiza, donde se le diera protagonismo al teatro argentino, ya que las obras de dramaturgos españoles están ampliamente representadas por otros colectivos, como Tablas y el Teatro Español de Berna. La iniciativa de crear el grupo Fusión Sur surgió de los argentinos Vanesa Ruosch Tosto y Antonio Garófalo, quienes buscaron a Claudia Teuscher. Después, se completó el grupo con la venezolana Mariangelic Schärrer Favier y sus compatriotas las hermanas Yanny y Johanne de Carmen Montilla, encargadas de la luz y el sonido y de colaborar durante las funciones, respectivamente.

Aunque Fusión Sur es un grupo de creación reciente, sus integrantes tienen amplia experiencia dentro de la escena suiza. Hace un año habíamos visto a Vanesa Ruosch Tosto y Antonio Garófalo dentro del reparto de Baile de huesos, de Elena Belmonte, y a Claudia Teuscher como asistente de dirección en esa misma obra. Mariangelic Schärrer Favier, por su parte, ha actuado en diferentes montajes en Suiza y en Venezuela. Estos actores no se dedican  a tiempo completo al teatro. Mantienen esta afición en medio de trabajos no relacionados con el medio y obligaciones familiares, lo cual no reduce su nivel de compromiso y seriedad.

Fusión Sur

Los integrantes de Fusión Sur, felices después de una de las funciones de Teatro argentino. Obras cortas. De izquierda a derecha, Claudia Teuscher, Antonio Garófalo, Mariangelic Schärrer Favier, Yanny Montilla (detrás), Vanesa Ruosch Tosto y Johanne de Carmen Montilla [1]

Todos los caminos condujeron a Suiza

Mariangelic Schärrer Favier, de 28 años, siempre quiso consagrarse al teatro. Se formó durante tres años en el Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas de Caracas. Posteriormente, cursó estudios de Publicidad y luego Comunicación Social en la mención de Producción de Espectáculos, que no llegó a culminar porque hace seis años se casó y se vino a vivir a Suiza. Actualmente, tiene una hija de año y medio y está esperando otro bebé; de hecho, ya estaba embarazada cuando actuó con el grupo. Asimismo, está terminando una licenciatura en Relaciones Públicas y Publicidad en Cataluña, mientras realiza labores de diseño gráfico por cuenta propia.

En Suiza, Mariangelic ya había trabajado activamente en teatro. Con Vanesa Ruosch Tosto creó el grupo actoral Pyramide y, acompañadas de la española María Rosa Navarro, presentaron la obra La tercera mujer en español y alemán. Vanesa y Mariangelic se conocieron en un taller de la directora teatral peruana Milagros Campos y en la actualidad manejan juntas la empresa de animación de eventos Angel Events.

Vanesa Ruosch Tosto tiene 38 años y reside desde hace diez en Suiza. En Argentina se dedicó al teatro y la publicidad, llegó a trabajar con Sofía Medici, actuó en películas y telenovelas, viajó a muchos lugares como estatua viviente en el marco de diferentes eventos. Conoció a su marido durante un viaje a Suiza. Después de casarse y venir a estas tierras, su amor por el teatro no tardó en resurgir y quiso continuar con su labor aquí; entonces, contactó a Milagros Campos y, gracias a ella, conoció a Mariangelic. Vanesa trabaja los lunes en un McDonald’s y abrió con su marido una tienda de ropa para niños en Wetzikon, donde ambos viven con su hija de siete años. Estas actividades laborales le dan a Vanesa dinero para comer y libertad para hacer teatro, ya que a pesar de sus sueños, ella duda que se pueda vivir del teatro profesional hispanohablante en Suiza.

Claudia Teuscher, de 64 años y socióloga de profesión, es teatrera de naturaleza, según su hijo; aunque comenzó a hacer teatro hace pocos años. Conoció a Antonio Garófalo en un taller con Milagros Campos, participó en una creación colectiva titulada “El rincón de los anhelos”, pero la actuación no es su principal interés, sino más bien el vestuario, la decoración y los demás elementos que rodean una puesta en escena. Claudia está jubilada, trabajaba como representante de atención al cliente para España y Portugal en una empresa americana que vende piezas para camiones. Se ha retirado hace tres meses y aún no se acostumbra a su nueva situación. Vive en Suiza desde hace más de treinta años.

Antonio Garófalo, de 52 años, trabaja en Recursos Humanos en una empresa petrolera italiana. A través de su profesión como guía turístico en Argentina, conoció a una colega suiza, con quien se casó y luego se mudó a Zúrich. Tiene dos hijos adolescentes. Aunque le va bien en Suiza, Antonio sueña con volver a su país. “Me tira mucho mi tierra”, dice y Vanesa se le une. Allá se sienten en casa. Podemos intuir que ambos han querido recrear su casa a través del teatro, con sus compatriotas y la gente de su continente, en obras donde se hable su lengua como lo hacen ellos, y así dar a conocer su cultura en Suiza.

Garófalo comenzó a hacer teatro a los 44 años. Por medio de conocidos, llegó a contactar a Andrés Algar, director del colectivo Tablas. Una vez, Antonio asistió al Ateneo Popular Español, se reunió en la biblioteca con otros integrantes del grupo, le dieron a leer la parte de un personaje dentro de un texto teatral y, después de escuchar su lectura, lo comprometieron a actuar en la comedia Separada del marido, de Luis Fernández de Sevilla y Luis Tejedor. Antonio Garófalo hizo cinco obras con Tablas y se separó del grupo cuando sus búsquedas teatrales lo impulsaron a emprender otros caminos.

Fusión Sur

El grupo Fusión Sur en pleno, junto con Enrique Harries (a la izquierda), quien hizo una actuación especial en el postre sorpresa

 

Quien a buena obra se arrima, buen público le cobija

El principal reto que Fusión Sur ha enfrentado al constituirse como grupo ha sido la elección de las obras que van a representar, ya que, de resto, sus miembros han encontrado formas de ponerse de acuerdo y trabajan bien juntos. El acompañamiento, de Carlos Gorostiza y La basura, de autor anónimo, fueron idea de Vanesa, quien las había representado en Argentina. La comedia de Santiago Serrano Sexualmente hablando fue propuesta por Claudia, mientras que el postre sorpresa se trató del tango Balada para un loco, con letra de Horacio Ferrer, teatralizado por Antonio.

Los actores iniciaron los ensayos de estas obras en mayo y aprendieron los textos con gran rapidez. Llegaron a temer que resultara fuerte montar cuatro obras distintas en una sola función, pero todo quedó encadenado y armoniosamente presentado como menú. Ellos ensayaban en un cuarto de trabajo en la casa de Antonio o en el apartamento de Claudia, espacios donde podían armar la escenografía. Todos los elementos escénicos que vimos en septiembre los aportaron ellos mismos y los sacaron de tiendas económicas o de artículos de segunda mano.

Les gustaba muchísimo reunirse una vez a la semana, hacia el final del día, para los ensayos. No hubo problemas de coordinación entre ellos, lo cual se nota al verlos en pleno. Los miembros de Fusión Sur logran transmitir esa diversión que les produce lo que hacen y su amor por el teatro. Sus esfuerzos se conjugan en una afición más allá del simple pasatiempo, no exenta de profesionalidad, que les permite elevarlos de sus vidas cotidianas y darles sentido, como si se hubieran unido para trascender a través del teatro.

Los integrantes del grupo consideran que las obras en español que se representen en Suiza deberían divertir y a la vez mover a la reflexión, ser preferiblemente comedias con contenido, como dice Antonio. Aquí en Suiza el teatro hispanohablante no es una actividad más en la agenda cultural; es la oportunidad de encontrarnos con la gente y con nosotros mismos. “Nos une como comunidad”, afirma Vanesa. El público que asiste a esas obras quizás no iría al teatro si aún viviera en sus países, pero aquí encuentra otro significado: En el teatro ya no somos extranjeros, somos nosotros mismos, hallamos un pedazo de nuestra tierra sobre las tablas.

 

Crían fama y no se echan a dormir

Los miembros de Fusión Sur se sienten consolidados como grupo, están muy contentos por sus logros y no pierden el sentido de cooperación. Recibieron comentarios muy positivos de sus cuatro presentaciones en Zúrich. Sin embargo, con el éxito de Teatro argentino. Obras cortas no se detiene la actividad del grupo. Habrá una función adicional el 18 de mayo de 2013 en el Zentrum Karl der Grosse de Zúrich y otra en Basilea el 25 de mayo.

Mientras tanto, están buscando la obra teatral que representarán el año que viene, tarea que de nuevo se muestra difícil, aunque no están limitados a la dramática argentina. Para el nuevo montaje contarán con la dirección de Johanne de Carmen Montilla, profesora de Artes Escénicas con una vasta experiencia profesional en teatro.

De todas formas, los integrantes de Fusión Sur no quieren conformarse con presentar una sola obra al año. Están dispuestos a ofrecer teatro todo el tiempo, en cualquier lugar, un nuevo servicio que promocionan a través de su página web.

En definitiva, Fusión Sur promete convertirse en una referencia dentro de la escena teatral en Suiza y podemos estar seguros de que seguirá inspirando en el público la diversión y el amor que Mariangelic, Vanesa, Claudia y Antonio han colocado en sus actuaciones.

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[1] Todas las fotos que ilustran este artículo han sido tomadas de la página web de Fusión Sur y son utilizadas con autorización.