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Isaac Rosa: “La crisis debería ser el estado natural de una literatura viva”

No hay literatura de la crisis ni literatura en crisis en la actual narrativa española. Así lo afirmó Isaac Rosa el 19 de abril de 2012 en su conferencia presentada en la Universidad de Berna, con el patrocinio del Instituto Cervantes de Lyon y la Embajada de España en Suiza.

En la Universidad de Berna, de camino a la conferencia de Isaac Rosa

De vaqueros, camisa de manga larga, patillas hasta la mandíbula, sin cinturón y con anteojos, Isaac Rosa (Sevilla, 1974), el autor de El vano ayer (2004), ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (2007) y más recientemente La mano invisible (2011), nos leyó sentado, rápido y contundente su conferencia titulada “Literatura de la crisis / Literatura en crisis”.

No he oído mejor descripción de la crisis que la que nos ofreció Isaac Rosa: La crisis es la pérdida de la confianza en la política, el estado de bienestar, la autonomía. Es un miedo acumulativo, el temor al futuro, a que la violencia económica nos golpee en cualquier momento; el desmoronamiento de lo que nos daba seguridad sin que aparezca algo que lo sustituya. Es la sensación de que la tierra se abre bajo nuestros pies. Su principal metáfora es el fin del mundo como expresión del tiempo desconcertante en que vivimos.

Isaac Rosa declara que en España no hay novelas que representen esa realidad de la crisis a pesar de su abrumadora presencia. La crisis que se inició en España en el año 2008 es muy amplia aunque queramos circunscribirla a un ámbito específico. No se trata solo de la crisis económica, laboral, social y política, sino también la crisis de la industria cultural, que se manifiesta, por ejemplo, en el cine y en el libro en papel. Sin embargo, los libros sobre la crisis son principalmente textos económicos. ¿Dónde están las novelas de la crisis? ¿Hemos renunciado a la literatura como vehículo de expresión? Si todos hablan de la crisis hoy en día, ¿por qué no las novelas?

Isaac Rosa nos lee sus opiniones sobre la crisis

Tenemos una narrativa formalmente realista, pero muestra una realidad parcial, sesgada, y deja de lado lo conflictivo, sostiene Isaac Rosa, quien ve este fenómeno más que nada en la literatura española reciente porque la latinoamericana sí enfrenta las realidades conflictivas.

Ha habido una explosión de la novela negra, el género más adecuado para este tiempo turbulento cuando la crisis y la desconfianza se extienden. Sin embargo, Rosa cree que la novela negra ha sido hasta ahora muy convencional. También se ha mirado al pasado, no para entender el presente, sino como huida y por nostalgia. Los escritores se refugian en las certezas de la historia, buscan conflictos lejanos por no tener el valor de asumir el conflicto de nuestro tiempo.

La literatura es más autorreferencial y autosuficiente; el novelista se encierra en sí mismo y protagoniza sus novelas. Se propone un lugar donde estar a salvo, un refugio ante el apocalipsis. Sin embargo, se necesita una narrativa que ahonde en la crisis. Isaac Rosa no se refiere a novelas periodísticas y documentales, sino a una literatura que haga una búsqueda más profunda. No tiene que ser convencionalmente realista. “La narrativa de ficción es la mejor ventana al mundo”, insiste Isaac Rosa, quien cree en las posibilidades de la ficción como vía de indagación sobre la realidad.

¿Acaso desconfían los novelistas de sus herramientas?, se pregunta el autor sevillano, ya que el discurso de la hegemonía de la crisis sí cree en las posibilidades literarias. Actualmente, las ficciones dominantes están en los periódicos, en el discurso político y económico. En estos discursos, la crisis se presenta como un relato convincente, narrativo, con manejo de la intriga, el tiempo y las voces, que se explora en toda clase de metáforas (médicas, bélicas, de personificación), con una variedad de recursos que ya quisieran muchos escritores. La literatura de la crisis está allí y no en las novelas.

Entonces, ¿podemos afirmar que todo está en crisis? No, responde Rosa. La literatura española está impune. No existe crisis de la novela española. Por supuesto, sí hay crisis en la industria editorial y en las librerías, pero Isaac Rosa se refiere a la escritura en sí. ¿Por qué la narrativa española no está en crisis? Aunque hay quienes opinan que este es un momento dorado en la literatura, a Rosa se le caen cada vez más novelas de las manos. Pocos títulos españoles lo han impresionado en los últimos años. “Se producen novelas sobre todo, menos lo que nos afecta. Las novelas han abandonado a los ciudadanos y no dan respuestas”.

Isaac Rosa considera que la literatura española no vive un momento de esplendor. La ausencia de crisis es reflejo de su irrelevancia. Hay una narrativa sin carácter, inofensiva, ajena a lo conflictivo de nuestro país, dice Rosa. Se aceptan como transgresoras novelas inofensivas, desentendidas de la tradición, que apenas producen ondas en el estanque de la narrativa. Las novelas regalan el oído al lector y no lo incomodan.

¿Cuáles son las causas de este fenómeno? Durante el franquismo existía una cultura de la resistencia, que no se vio necesaria en la democracia. Por eso, ahora no encontramos en la cultura armas para construir una resistencia. Además, nosotros los escritores vivimos nuestra crisis: el miedo al salto tecnológico, la primacía de otros discursos, el descrédito de la ficción. Quizás no estamos en las mejores condiciones para crear.

Isaac Rosa y la profesora Bénédicte Vauthier durante la discusión

En la discusión con Isaac Rosa al término de su lectura continuaron las interrogantes: ¿Será que a la literatura le falta distancia con respecto a la crisis para poder asumirla? Isaac Rosa opina que ya se puede decir algo al respecto. Hay películas sobre la crisis pero no novelas. De la guerra civil española se escribió desde el principio. ¿Será que las editoriales se han cerrado a publicar novelas sobre la crisis por falta de mercado? Rosa responde que sí habría salida comercial para escritores que abordaran el tema porque los libros sobre la crisis en géneros no ficcionales se están vendiendo.

Las novelas nos permiten interpretar el mundo y no pueden desentenderse de la realidad. Necesitamos una literatura que permita romper esa inercia y reconozca su capacidad de intervención. Por ello, la literatura tiene que entrar también en crisis. “La crisis debería ser el estado natural de una literatura viva”, asegura Isaac Rosa. Me atrevería a añadir que la crisis es el estado natural de los escritores vivos, independientemente de la situación global de nuestros países de residencia.

Isaac Rosa nos ha lanzado sus preguntas sobre lo que ocurre como quien arroja un guante a la arena de los leones. El desafío sigue quedando en el aire: ¿Quiénes van a asumir esa literatura de la crisis y cómo lo van a hacer?

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