Comencé el año 2015 preparando los detalles para la publicación de la segunda edición ampliada, corregida y trastocada de El mito de la segunda parte, mi primer libro de relatos, que desde hace unos días está a la venta en Amazon.

El mito de la segunda parte en iPad y Kindle

¿Por qué El mito de la segunda parte?

Este libro contiene varios relatos titulados con “parte II”, nombres conocidos de obras de ficción, continuaciones, recreaciones, reinterpretaciones y puentes entre historias.

Al mismo tiempo, en los cuentos se reconoce la presencia de las distintas «partes» que conforman a las personas: la diferencia entre la cara visible y la oculta, entre lo que ven los otros y lo que vemos nosotros mismos, la realidad de cómo nos afectan las influencias externas y cómo afectamos a los demás sin notarlo. El humor, la sorpresa, la brevedad, la separación textual y temporal me parecieron las mejores vías para motivar una reflexión al respecto.

¿Qué se puede encontrar en el Mito?

Treinta y un relatos más o menos breves, divididos en cuatro partes («Continuación de la historia», «Versiones e inicios», «Catálogo de famosos en vías de extinción» e «Historias de fans») y compuestos a lo largo de casi dos décadas, desde los que escribí cuando tenía 16 años a aquellos que recibieron sus últimos retoques hace unos meses.

Diversos personajes: una víctima de la tecnología, la mujer más inteligente del mundo, un pastor reencarnado, un adolescente con ínfulas de detective, un detective encubierto, profesores «evolucionados» con los años, celebridades y sus fans, dobles e impostores, acosados y acosadores.

Un viaje por distintos espacios: de Maracaibo a Hamburgo, del Sahara al Vaticano, pasando por clubes, barcos, playas, auditorios, restaurantes, vecindarios y cines.

Mis propios comentarios intercalados al final de algunos relatos, mi prólogo, mi declaración de plagio y lo que puede ser el último trabajo lexicográfico de mi vida, entre otros rellenos.

Regalos y peticiones para los lectores.

El lapicito que estoy usando en esta lista, sin causar un error de edición en el Kindle.

¿Por qué la segunda edición del Mito?

El Fondo Editorial Sinamaica, una dependencia del gobierno de mi región, que editó el libro en el año 2000, fue clausurado hace mucho tiempo. La primera edición de El mito de la segunda parte tuvo su recorrido por escuelas públicas, eventos culturales, librerías y hasta ventas ambulantes en Maracaibo, mi ciudad natal; pero desde hace años está agotada. Conservo unos cuantos ejemplares de autora, pero el paso del tiempo se refleja en el papel y no quisiera forzar una distribución en esas circunstancias.

A lo largo de estos quince años, he seguido escribiendo relatos, cuyo espíritu cuadra con la docena que formó parte del primer Mito. Algunos de ellos fueron publicados previamente; otros eran inéditos, pero los he leído en veladas literarias celebradas en Venezuela y Suiza. Dado que se iban perdiendo los rastros de todo aquel trabajo, decidí recopilar ese material esparcido por diferentes fuentes (la mayoría prácticamente imposibles de conseguir) y plasmar mi recorrido cuentístico en una edición digital.

Además, este libro representa mi despedida del mundo del cuento. Cuando concebí la idea de reeditar el Mito, pensé que sería también mi despedida de la escritura; de allí, el tono algo dramático de ciertos pasajes. Pero cada vez que digo que no voy a escribir más para dedicarme a actividades más prácticas y «relevantes» es mentira. La escritura forma parte de mi vida desde que tengo memoria y no puedo dejarla aunque lo intente. Las publicaciones son otra cosa y el hecho de que hayan pasado tantos años entre mis libros no refleja en lo absoluto la frecuencia con la que escribo, ya que también produzco materiales que no están destinados a salir de mis cuadernos.

En todo caso, mi búsqueda creativa actual se orienta hacia la narrativa extensa y considero que esa etapa de microrrelatos y cuentos breves, iniciada con el primer Mito, ya se cerró (al menos por una larga temporada).

¿Qué hay de especial en esta edición?

La portada de esta nueva edición del Mito ha sido diseñada por Derek Murphy, de Creativindie. Supera muchísimo a la anterior, que nunca me gustó demasiado.

Al igual que los libros electrónicos que preparo para mis clientes, El mito de la segunda parte fue editado por completo en HTML (con una hoja de estilo adaptada a la lectura en Kindle), compilado como ePub y convertido a MOBI por medio de KindleGen. Este es el método que me garantiza la mayor calidad, atención a los detalles y personalizaciones imposibles en la conversión de un documento de Word o la exportación con Adobe InDesign (programa que ya no uso para maquetación digital después de los problemas de validación que me causó con el ePub 3 de Fantasía y fuga).

Al maquetar para Kindle, siempre hay que tomar en cuenta la diversidad de dispositivos y aplicaciones, y procurar que el libro se vea bien y tenga una navegación adecuada en todos. Por ejemplo, quise crear una lista manual encabezada con un lápiz. Como no hay soporte para este carácter en los Kindle que usan el «viejo» formato MOBI, establecí que se empleara en tales equipos el símbolo por defecto para las listas. De lo contrario, hubiera aparecido un signo de interrogación encerrado en un rectángulo.

Además, tengo una tabla de contenido HTML con los estilos de mi preferencia (incluyendo el color de los enlaces y el hecho de que no estén subrayados, además de diferentes sangrados para destacar los títulos, ya que algunos son largos) y un TOC.NCX de un nivel donde añadí entradas y elementos que no forman parte de los títulos pero crean una diferenciación visual, a la vez que permite que el lector salte a todas las secciones y relatos con un botón de su Kindle.

El mito de la segunda parte_Tabla de contenido

A la izquierda, la vista NCX de la tabla de contenido. A la derecha, la página HTML.

En los cuadros donde incluyo mis comentarios personales establecí una fuente distinta al del cuerpo del texto, junto con otras dos que funcionan como alternativa dependiendo de las fuentes predeterminadas del lector electrónico.

Otro punto importante es la posición fija de la raya dentro del texto. En un documento convertido desde Word no hay manera de establecer que la raya (em dash o en dash) no se separe de la palabra a la que va unida. Dado que algunos de mis cuentos contienen diálogos, tomé mis precauciones con HTML para que eso no sucediera.

¿A qué se deben las secciones preliminares y finales?

Desde que vivo en Europa, me he dado cuenta de que palabras venezolanas que forman parte de nuestra cotidianidad no son para nada usadas ni entendidas por otros hispanohablantes. En este blog he tratado de estandarizar mi vocabulario, pero en el Mito no quise restringir mi selección léxica, mucho menos en los relatos originales, así que decidí colocar un glosario, gracias al cual los lectores pueden hacer clic en la palabra desconocida, leer su definición y volver al texto.

Algunos colegas de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia, que publicaron en la época del primer Mito, tenían dedicatorias, epígrafes y prólogos de otros autores en sus libros. En cambio, yo sentía que al mío le faltaba. Había salido desnudito y flaquito al mundo editorial. Ahora lo he engordado y abrigado, puesto que el producto final está hecho en Suiza durante el invierno.

Lo delgado entonces no fue solo por la edición, sino también que el libro contenía menos relatos que el proyecto original. Se publicaron doce, pero yo había escrito más. Conseguí muchos de ellos en Venezuela cuando planeaba la segunda edición y considero que la decisión de no incluirlos en el libro estuvo plenamente justificada.

El texto final de mi proyecto era el resultado de una supuesta encuesta realizada a los lectores, donde estos habían votado por espacios, personajes y otros elementos de los relatos para crear uno nuevo, cuyo desarrollo también había estado sujeto a «votación» y ataba cabos de historias que habían quedado abiertas. La encuesta tenía un estilo manipulativo, que condicionaba respuestas, con una formalidad evocatoria de un instrumento de investigación académica aunque carecía de seriedad. Luego, eliminé un relato crucial para el argumento de ese final, lo que le quitaba sentido a su presencia.

Ahora, la segunda edición ampliada, corregida y trastocada sí contiene una encuesta, que sí se puede responder por lectores reales y sí va a tener una recompensa, a la vez que conserva de cierta forma el espíritu de la encuesta anterior. Quienes lean el libro sabrán a lo que me refiero.

Esta segunda edición de El mito de la segunda parte se prestaba más para finalizar un año que para comenzarlo, pero en mi caso los grandes cambios y decisiones casi siempre se han dado entre enero y febrero. Se acerca mucho al libro de relatos que siempre quise publicar y ahora puede ser adquirido en versión electrónica para Kindle desde cualquier tienda Amazon.

Actualización del 5 de septiembre de 2016: El mito de la segunda parte también está disponible en la iBooks Store, en Kobo y en Google Play. Su versión impresa se puede encontrar en Amazon.