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Noche literaria de mujeres latinoamericanas en St. Gallen

Por invitación del escritor Manuel Girón, di una lectura el 27 de octubre de 2012 en la Casa Latinoamericana de St. Gallen, que coincidió tanto con la primera nevada de la estación como con mi primera visita a esta ciudad del noreste suizo.  La ocasión me permitió conocer en persona a la poeta mexicana Marta Elizondo, a quien había visto durante su intervención en el montaje de Biografía de mujer, por LaVox Theater.

En nuestra noche literaria de mujeres latinoamericanas contamos con una audiencia atenta y receptiva, vi muchas caras nuevas , conocí a algunas personas de quienes había oído hablar anteriormente como Sophie Keller Girón, artista plástica suiza, esposa de Manuel Girón, quien nos ofreció un aperitivo antes de la lectura; Yvette Sánchez, profesora de Lengua y Literatura Hispana en la Universidad de St. Gallen y casi paisana mía porque ambas nacimos en Maracaibo, y Robert Baumgartner, director de Éditions Latines, el sello bajo el que presento mi primera novela.

Marta Elizondo y Valentina Truneanu
Marta Elizondo (a la derecha) y yo, antes de iniciar nuestra lectura en Casa Latinoamericana

Marta Elizondo y yo decidimos hacer un recorrido por nuestra producción poética y narrativa, respectivamente. La poeta mexicana nacida en Monterrey (1955) nos leyó poemas de sus libros Ave en vuelo (1994), Vaguedades entre sueño y vigilia (Ediciones Castillo, 1997), Por las paredes de la indiferencia (Ediciones Castillo, 2000), Cuando el alma se bifurca (Nimrod, 2005) y Misterios del Ser (Littera Autoren, 2010), alternados con los relatos breves de mi autoría. Presenté cuentos de mi primer libro El mito de la segunda parte (Sinamaica, 2000), otros que fueron publicados en la prensa de mi región, los textos finalistas del concurso de microcuentos “El planeta de los libros”  (2005) y culminé con “Comer en tiempos de crisis”, publicado en la antología Esa cosquilla molesta (Escuela de Escritores, 2009).

Mientras Marta Elizondo confiesa que su poesía se orienta a la búsqueda del yo y está totalmente ligada a su vivencia personal, yo me he dejado inspirar por acontecimientos externos, de actualidad en el momento en que escribo. Ella es una persona que requiere del silencio, la soledad y la concentración; en cambio, yo trabajo bien en espacios con gente y ruido. Marta Elizondo habló además de la vinculación entre sus poemas y los arquetipos de Carl Jung, como el del ánimus.

Después de la lectura, pasamos a la discusión sobre el futuro del libro. Manuel Girón moderó el evento con preguntas e intervenciones muy acertadas. Hablé de mi cambio de actitud en cuanto a la publicación digital, desde mi escepticismo cuando me anunciaban en 2009 que allí estaba el futuro hasta mi aventura de lanzar Fantasía y fuga, mi primera novela, como libro electrónico con audio y video, pasando por mi fascinación por el Kindle como dispositivo de lectura.

El formato digital va más allá de lo cool o de lo moderno por sí mismo. Nos encanta su forma de hacer llegar nuestros textos a lectores del mundo entero, la facilidad de descarga, los precios bajos, inclusive la conciencia ecológica. El libro electrónico permite expandir la experiencia lectora al combinarla con diversos medios y permitir enlaces directos a otros textos. Una de las asistentes a la noche literaria habló de la posibilidad de ver a una poeta como Marta Elizondo en un video leyendo sus propios poemas como adjunto a un libro, propuesta que no causa extrañeza después de escuchar a Marta en persona: Con una mano sostenía su poemario; con otra, solía marcar la musicalidad de sus versos como si fuera una directora de orquesta, y modulaba sus palabras de modo que no perdiéramos ninguna.

Encuentro igualmente interesante el fenómeno de los escritores que se volvieron superventas en formato digital y luego lograron que sus libros fueran publicados en papel por una editorial, como Armando Rodera, Blanca Miosi y Bruno Nievas; además de las formas de publicidad que antes no existían para libros como el book trailer, los blogs y las páginas web. La entrada de los medios digitales no solo ha traído nuevas formas de lectura, sino también de escritura, como los textos que se escriben para que quepan en la pantalla de un smartphone, las microficciones vía Twitter y las blogonovelas.

En verdad, considero que el libro electrónico nos trae grandes oportunidades de promoción, sobre todo a nosotros los autores residentes en Suiza, ya que de por sí nuestro mercado es más reducido que si viviéramos en nuestros países de origen. Por supuesto, muchas personas prefieren el libro en papel y otras ni siquiera se han planteado la lectura de una publicación digital, mucho menos la adquisición de lectores de libros electrónicos como el Kindle. Las limitaciones que impone una tecnología nueva y cambiante asustan a más de uno, y hasta para los mismos autores de textos digitales la experiencia es más exigente, ya que nos obliga a estar al tanto de aspectos técnicos que van más allá de la escritura creativa.

Durante esa visita a St. Gallen tuve la oportunidad de asistir a la biblioteca de su abadía y ver una exposición con muestras de libros antiguos, muchos de la Alta Edad Media. ¿Podían imaginarse aquellos monjes que escribían a mano esos libros ornamentados en pergamino que serían sustituidos por la imprenta? ¿Podían imaginarse los lectores de hace cien años que hoy cabría la posibilidad de leer libros que no estuvieran sobre papel? Parece claro que el libro electrónico llegó para quedarse y no veo por qué no darle la bienvenida.

Fue un placer descubrir la ciudad de St. Gallen como un puente entre distintos momentos de la historia del libro, como espacio de diálogo entre inmigrantes y nacionales [1], con calor latinoamericano en medio de la nieve suiza. Esa noche de mujeres por iniciativa de Manuel Girón nos permitió la unión que facilita la literatura y la posibilidad de compartir nuestros textos en St. Gallen con un público de diversas procedencias. En ese sentido, se hace muy apropiado el lema de Casa Latinoamericana: «Cultura como punto de encuentro».

——–

[1] “Olag”, uno de los relatos de Soles de primavera, de Manuel Girón, aborda este tema, partiendo del sentido histórico de la biblioteca.

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4 comentarios

    1. Gracias, Francisco, y esperemos que tus buenos deseos se cumplan. La actualización que propongo se refiere principalmente al soporte del libro y las ventajas (también estéticas) que nos ofrece si es digital. Creo que al verlo como una posibilidad de expandir la experiencia creadora y lectora van a desaparecer muchos miedos en torno al futuro del libro.

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