Hace un par de días, inauguré en el blog una sección de servicios, que comprenden la maquetación en los formatos ePub, MOBI y PDF, el diagnóstico de eBooks y el asesoramiento a escritores. Como saben quienes siguen este blog desde sus inicios, este espacio no nació con ese objetivo, pero últimamente las solicitudes de los lectores se han incrementado a un punto que me impide dedicar el tiempo necesario a proyectos personales de importancia para mí, una vez apartadas las obligaciones cotidianas.

Servicios de maquetación de libros electrónicos

La mesa está servida para quienes deseen más ayuda con sus libros electrónicos

Hasta ahora, había ofrecido mis opiniones y consejos a autores sobre la publicación, distribución y venta de sus libros, tanto por correo electrónico como en los comentarios del blog, además de ayuda técnica a quienes preparaban sus propias conversiones de documentos, pero me temo que no voy a poder seguir haciéndolo porque me estoy aproximando al punto de agotamiento. Además, las consultas técnicas y personales que recibo están adquiriendo un grado de complejidad creciente y no pueden ser debidamente atendidas sin revisar los archivos problemáticos o analizar en profundidad el caso de los autores que me escriben. Por lo tanto, he decidido ofrecer una serie de servicios que engloban las necesidades de las personas que se han dirigido a mí desde que comencé este blog.

Sé que muchos no van a contratarme, pero mi alternativa consiste en abstenerme de contestarles (práctica cada vez más común entre blogueros que se enfrentan a este problema) o brindarles una respuesta escueta que no va a aportar gran cosa a quien pregunta.

De plano muestro mis tarifas básicas, para que los interesados decidan de antemano si están dispuestos a pagarlas. Por favor, comprendan que no puedo aceptar porcentajes de venta de sus libros como retribución por mis servicios. Todos los que ofrezco son previos a la venta y a la publicación. Únicamente pretendo recibir remuneración por el trabajo que realice.

En mi página de contacto, señalé hace tiempo que no edito eBooks gratis, ni subo archivos a Amazon y que las preguntas que me formulen deben ser concretas para que yo pueda responderlas en un comentario o correo electrónico. Sin embargo, sigo recibiendo esa clase de peticiones, además de consultas individuales que contienen al menos cinco interrogantes en diversas áreas. Entiendo que no siempre hay mala intención en ello, sino confusión acerca de lo que pueden esperar de una persona que tiene un blog sobre el tema de escritura y publicación digital; así que aprovecho para hacer algunas aclaraciones:

A los autores que no estén dispuestos a invertir dinero porque consideren que eso no les corresponde (opinión muy respetable) les conviene más buscar un agente, una editorial tradicional o la publicación como premio de un concurso, ya que en esas opciones, no solo no pagan nada, sino que reciben dinero (en anticipos y regalías). Entonces, su tiempo estará mejor invertido si se concentran en ello.

Los autores que sí quieren autopublicar y aspiren a entregarle su manuscrito en bruto a un proveedor para que este haga todo (corrección ortotipográfica y estilística, maquetación electrónica e impresa del libro, diseño de portada), les ponga su libro en papel en librerías y el digital en Amazon, Apple iBook Store y Google Play, y hasta les organice una presentación, reparta material publicitario y deje al autor sin más tarea que recibir un cheque o una transferencia bancaria cada cierto tiempo irán mejor con una editorial de coedición o de autopublicación, pero tendrán que pagar por adelantado o en partes, o deberán comprar un número de ejemplares de su propio libro (en ciertos modelos de coedición). En cualquier caso, será una inversión económica importante.

Por otra parte, tenemos todas las alternativas gratuitas de autopublicación, donde el autor no paga nada. A algunas de ellas me he referido en mi serie Cuánto cuesta publicar un libro gratis. Por supuesto, lo gratis implica gasto en otros sentidos, ya sea de tiempo, aprendiendo a configurar un manuscrito para que se convierta bien al ser subido a las plataformas digitales, leyendo tutoriales, preguntando en foros, instalando programas y aprendiendo a usarlos, probando distintos métodos para llegar al mismo fin, o de dinero (paradójicamente), externalizando las tareas necesarias (como el diseño de portada y la maquetación) o comprando herramientas (como libros, programas profesionales, hosting y dominio para un blog).

En pocas palabras, la publicación gratis puede constituirse en un verdadero autoengaño, lleno de gastos adicionales en otros rubros, sin contar el tiempo, el esfuerzo y el disgusto cuando surjan los problemas inesperados. Por ejemplo, al encargarme de la edición de Fantasía y fuga, mi novela con audio y video, terminé invirtiendo más dinero que si hubiera aceptado un presupuesto que recibí de un agregador por la producción del libro enriquecido y su distribución a Amazon, Apple iBook Store y Barnes & Noble. Entre la adquisición de programas como Adobe InDesign y Acrobat Pro, la compra de manuales y de cursos para aprender HTML y CSS, y el manejo de ventas desde una página web, pagué mucho más y hasta el día de hoy mi novela se vende solamente en mi blog.

No me arrepiento de haberlo hecho porque aplico a diario los conocimientos que he acumulado, descubrí un área de trabajo que me apasiona, cuento con un control total de mi libro y recibo más regalías que las que me hubiera dado la distribución con el agregador. Pero no todos los autores están interesados en estas habilidades ni tienen las mismas prioridades que yo.

Entre el proveedor que asume el proceso entero de corrección, publicación, distribución y publicidad, y la opción de hacer todas las tareas uno mismo (100% do-it-yourself o DIYhay numerosas gradaciones. Diferentes empresas o freelancers abarcan más o menos servicios y los rangos de precio varían en igual medida. Aquí aparece la dificultad para los autores, ya que la experiencia se compara a adentrarse en un gigantesco mercado donde cada vendedor ofrece artículos muy similares a simple vista. Los únicos proveedores que pueden cobrar un porcentaje de las ventas del libro son quienes aporten un canal de comercialización o se encarguen de la distribución. En otra entrada, volveré a tratar el asesoramiento a escritores en su toma de decisiones.

Para concluir, les agradezco a mis lectores su comprensión en torno a las consultas gratis. Esto incluye a quienes les haya respondido correos y comentarios con anterioridad. Si tienen dudas sobre los temas a los que atiendo, revisen las indicaciones en mi página de contacto. Quienes estén interesados en mis servicios pueden leer las descripciones correspondientes y quienes solo quieran lo gratis seguirán contando con mis artículos por este medio.