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Todo lo que debes saber antes de usar Scrivener

Scrivener slide

Si sigues blogs de escritores, te habrás topado con numerosas referencias a Scrivener. Scrivener es una aplicación para Mac, iOS y Windows que te permite abordar todas las etapas del proceso de escritura de un libro. Cumple la función de procesador de texto, organizador de proyecto, archivador de datos y compilador para exportar a formatos publicables. Ha sido desarrollado por la empresa británica Literature and Latte, y está traducido (parcialmente) al español.

Por doquier encontrarás autores que ponderan las ventajas de Scrivener y presentan este programa como el non plus ultra de las herramientas para escritores. Se recomienda para afrontar el NaNoWriMo, para generar libros electrónicos, para acumular todas las notas de un manuscrito y no perder ninguna idea al vuelo. Quizás te preguntes si debas abandonar tu procesador de texto habitual y unirte a esa comunidad de autores productivos que pasan de bailar en lluvias de ideas y escribir escenas aisladas a publicar libros enteros en plazos razonables.

¿Sabes que a mí Scrivener no me genera tal entusiasmo? Lo he probado más de tres veces en el transcurso de una década y sigo usando en su lugar el programa con el que suele compararse: el mismísimo Word.

Antes de contarte por qué Scrivener nunca me ha convencido, te explicaré en qué consiste y cuáles son las características que han enganchado a sus adeptos.

Ventajas de Scrivener

La capacidad de trabajo no lineal es distintiva de Scrivener. Puedes crear tu texto a partir de un esquema, ir escribiendo pasajes como lleguen a tu mente, apuntar tus ideas, capturar datos relevantes para tu documentación o saltar de una opción a otra. Imagina tu libro como una construcción de Lego que puedes empezar con un manual, crear de cero con tus ideas, o armar y desarmar hasta llegar a ese conjunto donde todas las partes estén integradas en armonía.

Lo anterior se logra por medio de una interfaz en tres columnas, conocidas como el cuaderno (binder), el editor y el inspector. Se pueden insertar nuevos capítulos o escenas sin dificultad. Dentro del borrador del cuaderno está el documento propiamente dicho, que puede dividirse en carpetas o conjuntos de textos.

El cambio de visualización permite acercarse a los diferentes niveles textuales y editarlos de distintas maneras. Puedes redactar una sinopsis de los capítulos en el inspector, ver tus carpetas y textos en la interfaz como fichas sobre un panel de corcho (corkboard), escribir directamente tu sinopsis en ellas, moverlas de sitio allí o realizar tus cambios dentro del esquema. Con el guardado automático y las instantáneas que capturan lo escrito se garantiza que no se pierda ningún material importante.

Columnas de Scrivener
Mi proyecto inicial de Plataformas de publicación digital, antes de abandonar Scrivener

La carpeta de investigación en Scrivener es otro de sus puntos fuertes. Lo que se coloque allí no forma parte de la cuenta de palabras total y no se incluye como material dentro de la compilación. Se pueden colgar documentos de texto, imágenes, páginas web y archivos multimedia.

La definición de objetivos y de estadísticas del proyecto, junto con el contador de palabras, constituye una de las grandes ventajas de Scrivener. Puedes ver cada sección de tu manuscrito, establecer un objetivo en palabras, escribir tu estatus para esa parte del proyecto y tener una vista de pájaro de lo que has hecho y lo que te falta.

Cada vez se ha vuelto más popular establecer objetivos de escritura basados en palabras. Un participante del NaNoWriMo puede colocar 50000 palabras para el borrador, con un objetivo por sesión de 1667 palabras. Puedes definir por capítulo una cuenta mínima o máxima.

Esquema de Scrivener

La llamada compilación de Scrivener permite generar un libro a partir del borrador. Se puede incluir tanto el texto entero como determinadas partes, y establecer estilos para cada una. Muchos autores han quedado encantados con la posibilidad de generar de una vez el libro en PDF, EPUB y MOBI, y saltarse así el proceso de maquetación.

Por mucho tiempo, la versión para Mac fue muy superior a la de Windows. Desde hace poco, existe la versión 3 para ambos sistemas operativos.

¿Es Scrivener gratis?

Scrivener no es gratis, pero, si la herramienta satisface tus expectativas, tiene un precio razonable y un tipo de licencia distinto al de aplicaciones similares porque no trabaja con el modelo de suscripción.

Su precio es de 59,99 USD para Mac y Windows, y de 23,99 USD para iOS. El precio exacto se ajusta a tu localización geográfica. Se ofrece un paquete de las tres versiones por 121,93 USD. Si tienes ya la versión para Mac y te decides por la de Windows también, obtienes descuento y pagas solo 37,95 USD.

Más que el precio en sí, lo que me parece inmejorable de Scrivener es su período de prueba de 30 días de uso. Esto te permite probar la herramienta con toda calma y seguir cualquier curso o tutorial. No te quedarás con ninguna duda y sabrás si es o no la aplicación que necesitas.

Durante el NaNoWriMo y el Camp NaNoWriMo, se ofrece un descuento del 20 % en una licencia de Scrivener. Los ganadores del NaNoWriMo pueden optar a 50 % de descuento. Eso significa que es buena idea combinarlo con este reto de escritura, aunque recomiendo probar la herramienta antes del mes de noviembre.

Quienes no están acostumbrados a escribir mucho a diario podrían darse cuenta de que el aprendizaje de Scrivener les resta tiempo y energía para esa actividad. Eso fue lo que me pasó en mi primera prueba del año 2013.

Mi experiencia con Scrivener

Motivada por testimonios eufóricos de diversos autores, me lancé a probar Scrivener en noviembre de 2013. Para entonces, yo solo disponía de un equipo con Windows. Decidí pasar en limpio mi proyecto novelesco de entonces (repartido en papeles escritos a mano) y me perdí entre las opciones, los tutoriales en video y el manual oficial.

Era mi primer NaNoWriMo y no estaba acostumbrada a contar palabras ni seguir mi producción diaria. En cierto momento, se me hizo tan engorroso que exporté lo que había realizado hasta entonces y continué mi trabajo en Word.

Cuando comencé a preparar mi libro Plataformas de publicación digital: ventajas y desventajas, volví a probar la aplicación, esta vez con MacinCloud, una plataforma que me permitió trabajar en un entorno de Mac sin disponer de un equipo con este sistema operativo. Mi libro parecía un buen candidato para Scrivener: tenía un esquema idéntico para cada capítulo, informaciones disponibles en digital, un plazo establecido para su lanzamiento. La carencia de imágenes internas constituía una ventaja para su maquetación y confié en poder escribir y publicar mi guía con facilidad.

De nuevo, la curva de aprendizaje de Scrivener me obstaculizó el camino. En cierto momento, decidí probar la compilación con lo que llevaba escrito y quedé decepcionada de los resultados. Para lo que costó configurar la compilación, su manejo irregular de los estilos la convertía en un método poco eficiente de crear libros electrónicos. Supe que algunos de los problemas que me molestaron entonces se resolvieron en versiones posteriores del programa. De todos modos, no se puede esperar un acabado de maquetación profesional por parte de aplicaciones no especializadas y esto se aplica a todas las exportaciones de procesadores de texto. Entre mis clientes, he tenido usuarios de Scrivener conscientes de estas limitaciones. He revisado alguna que otra vez proyectos ajenos dentro de la aplicación para ofrecer mi asesoramiento.

Dada la gran actualización para Windows y el hecho de que ahora dispongo de un MacBook, volví a probar Scrivener con mirada fresca. Por eso, escribí este artículo.

En resumen, hace diez años hubo una incompatibilidad entre Scrivener como herramienta y mi método de trabajo, basado en la escritura a mano. Hoy en día, Scrivener me aportaría más, pero ya tengo un sistema con los programas de Office que se adapta mejor a mis necesidades. Me gusta la separación entre las notas, la escaleta, el control de hábitos, el procesador de texto y mi software de maquetación. De los programas de pago que he probado en los últimos meses, me he quedado con Plottr (más sobre este aplicación en las alternativas a Scrivener). El papel y el portaminas siguen siendo útiles para mí, sobre todo ahora que uso el método bullet journal.

La curva de aprendizaje siempre me ha frenado el cambio de herramienta. Actualmente, hay muchos más recursos para usuarios de Scrivener en español. Cabe destacar la página scrivener.es, a cargo de David Olier. En la plataforma de MOLPE, hay un curso de Roberto González que en solo siete lecciones te pone en marcha.

Scrivener vs. Word

Muchas funciones de Scrivener se compensan desde Word.

  • El autoguardado existe, integrado con OneDrive, y se puede acceder a un historial de versiones.
  • El panel de navegación muestra todos los estilos de título (o aquellos a los que se haya asignado un nivel de esquema). Esto permite intercambio, borrado y fusión de secciones del manuscrito.
  • Si usas los estilos para los párrafos, los atajos de teclado y la búsqueda avanzada, se te podrán aligerar muchas tareas en Word.
  • Todo lo relativo a notas e investigación puede ir en OneNote. Si lo prefieres en el mismo documento, lo pones en una sección aparte, con título, y, una vez terminado el manuscrito, lo borras o lo copias en otro archivo.
  • Si trabajas con textos académicos, las opciones de índice y tabla de contenido, notas al pie y bibliografía te ayudarán mucho. No hablemos de las tablas, las herramientas de dibujo y el formato de imagen. Teóricamente, puede usarse Scrivener para trabajos académicos, pero no lo he probado para ese tipo de escritura. Encontrarás un artículo al respecto (en inglés) aquí.

Funciones de las que carece Word, como los objetivos, no son difíciles de compensar. En mi proyecto de 2021, estuve anotando al final de cada sesión de escritura la cuenta de palabras total y veía crecer el número en mi cuaderno de notas. Otras veces me ha interesado menos la cuenta de palabras que el tiempo (registrado en Toggl) o el objetivo cumplido en una sesión (terminar un capítulo, por ejemplo).

Cuando estaba escribiendo Plataformas de publicación digital, usaba la función de resaltado para las secciones que necesitaban revisarse, los corchetes para informaciones que me faltaban y debía investigar. Los apartados en blanco indicaban claramente lo que no estaba escrito. Las cuentas de palabras no me interesaban aquí, sino la claridad y la exactitud de los datos.

Para una panorámica de mi proyecto de ficción, utilizo Plottr. Al escribir no ficción, me basta con el nivel de esquema.

He aquí algunas ventajas de Word con respecto a Scrivener:

  • Word es multiplataforma. Puedes editar el mismo documento en tu Mac, tu Windows, tu iPad o tu tablet Android, con buena sincronización entre dispositivos. La suscripción a Microsoft 365 te ofrece mucho más que un procesador de texto. Tienes OneNote, Excel, PowerPoint, gran espacio de almacenamiento en OneDrive y llamadas con Skype, entre otras facilidades.
  • Se obtiene una traducción entera de la interfaz con apenas unos clics. Así, yo puedo usar Word en español y mi esposo en alemán.
  • El control de cambios y los comentarios de Word facilitan tareas de corrección y edición, tanto por el autor como por terceros. Scrivener, en cambio, carece de herramientas colaborativas. Un usuario de Scrivener que necesite enviar su manuscrito a un corrector o a un lector beta tendría que exportar a otro formato primero.
  • Amazon KDP acepta documentos de Word como formato fuente para la publicación de libros. Tengo un curso al respecto.

Si quieres seguir usando Word para escribir y deseas aumentar tus conocimientos para aumentar tu productividad con esta herramienta, te recomiendo el curso de la plataforma de MOLPE “Sacarle jugo a Word”.

Las ventajas de Scrivener sobre Word destacan en ciertos puntos:

  • Word dispone de los llamados modo de lectura, diseño de impresión y diseño web para escribir y revisar el texto, pero una vista de tablero de corcho como la de Scrivener no hay. En cuanto a flexibilidad de edición y de visualización, Scrivener gana la partida.
  • Word para Mac tiene limitaciones en comparación con la versión para Windows. Si usas Apple exclusivamente, te recomiendo probar alguna de las aplicaciones desarrolladas para este sistema operativo, comenzando por Pages. Por otra parte, Word es la única aplicación de escritura que uso en Android y satisface por completo mis expectativas para ese dispositivo.
  • En cuanto a precio, Scrivener es más barato. Word puede adquirirse en un solo pago por 149 EUR. Vale más la pena la suscripción a Microsoft 365 si utilizas otras apps de Office. Si tu ambiente de trabajo preferido se basa en los programas de Google u otros de código abierto, puede que no te convenga este cambio. Fíjate en las alternativas que menciono a continuación.

Alternativas a Scrivener

Hace diez años, parecía que a los escritores no les restaba más que decidirse entre Scrivener o Word, u optar por un programa gratuito como Google Docs o LibreOffice. Hoy en día, hay tantas aplicaciones de escritura, casi todas de pago y con funciones tan similares, que cualquiera se vuelve loco.

He probado unas cuantas aplicaciones. Para no hacerte la lista larga, menciono aquí las que, en mi opinión, tienen ventaja con respecto a Scrivener y Word.

Plottr es una herramienta de planificación de narrativa ficcional. Si quieres elaborar fichas exhaustivas de personajes, ver en una línea las distintas tramas de tu novela, seguir algún método como el copo de nieve (snowflake), emular el viaje del héroe, aplicar una estructura clásica y escribir sinopsis de tus escenas, esto es lo que necesitas. Tiene interfaz en español (aunque sus plantillas están en inglés) y se puede usar en Mac, Windows, iOS y Android. Complementa a Scrivener y Word, porque la escaleta se puede exportar a estos programas; pero no los sustituye, porque no es un procesador de texto. Si escribes a cuatro manos o quieres preguntar por una opinión sobre tu argumento, puedes beneficiarte de su capacidad de colaboración.

Manuskript es una aplicación gratuita parecida a Scrivener. Ofrece una vista de tablero con fichas y un esquema que se puede subdividir y reorganizar. Incluye objetivos basados en total de palabras, fichas de personajes y línea temporal del argumento. Funciona en Mac, Windows y Linux. Esta entrada de Libertad González explica cómo usar Manuskript con el método copo de nieve para escribir una novela.

Si tu objetivo consiste en escribir sin distracciones, de una forma más precisa, y, sobre todo, creas artículos, poemas o narrativa breve, te convendría más una aplicación como iA Writer. Trabaja con markdown, tiene una interfaz minimalista y se integra con WordPress y otras plataformas de blogging (salvo en su versión para Windows). Su modo de foco muestra lo que se está escribiendo en ese momento y aclara los demás párrafos u oraciones. Tiene una función de destacar sintaxis con soporte en español. Se puede adquirir en un solo pago, pero presenta varias diferencias entre sus versiones para Mac, Windows, iOS y Android.

En cuanto a funciones (como la de reorganizar textos), diseño de interfaz y capacidad de exportación, me gusta mucho más Ulysses que iA Writer. Sin embargo, solo tiene versión para Mac y para iOS. Su precio a largo plazo es superior al de Scrivener, por su modelo de suscripción, y apenas permite 14 días de prueba. Durante este período, intenté la publicación en WordPress, pero no me funcionó, y detecté unas cuantas debilidades en los EPUB que generaba. Ante esta alternativa, sigo otorgándole mi voto a Word.

Conclusión

Scrivener es “todo en uno”. Se alza como la aplicación del escritor, el soporte de las distintas fases de escritura. Su precio razonable y sus mejoras en Windows la convierten en una buena herramienta si la que tienes en la actualidad se te está quedando corta o está obstaculizando tu flujo de trabajo.

En mi opinión, su punto fuerte está en la flexibilidad del entorno de escritura y la organización del proyecto (incluyendo la investigación y captura de notas), así como la definición de objetivos por palabras. No proporciona resultados profesionales para maquetación, pero cumple su función en entornos menos exigentes.

Su generoso período de prueba te deja sin excusa si te pica la curiosidad por probar Scrivener. Puedes aprovechar las ofertas de Camp NaNoWriMo y NaNoWriMo para beneficiarte de un descuento. Para aprender a usar el programa, te recomiendo el curso de MOLPE.

¿Y a ti qué te gusta de Scrivener? ¿Prefieres Word? ¿Usas otras herramientas de escritura? ¿Qué alternativas puedes recomendar? Respóndeme en los comentarios.

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