Mientras un amplio programa bullía en los diversos lugares de representación del festival Zürcher Theater Spektakel, la dramaturgista argentina Sofía Medici presentaba el viernes 24 de agosto, por primera vez en Suiza, su lectura performática Traducción simultánea / Simultaneous Translation.

Antes de ir a la Rote Fabrik, donde de acuerdo con el programa se presentaría esta pieza, pasé por la estación Wollishofen de Zúrich y luego me asomé por Landiwiese, con la idea de comprar mi entrada en una taquilla que nunca encontré. Landiwiese es una pradera con vista al lago, donde teníamos simultáneamente juegos para niños, puestos de comida, restaurantes al aire libre, un escenario sobre el agua, un malabarista de fuego y gente disfrazada tomándose fotos. Caminé por toda la pradera en medio de un atardecer nublado y una incipiente lluvia que no parecía molestar a nadie, un poco sorprendida ante ese evento que tenía mucho de circo y de verbena, probablemente con la intención de acercar el teatro a la gente.

Cuando mi recientemente adquirida y no suficientemente internalizada puntualidad suiza comenzó a hacer sonar mis alarmas, me dirigí a la Rote Fabrik. A diez minutos de caminata de aquella pradera llena de gente y animación, con una lluvia que fue aumentando con mi apuro, arribé a un edificio rojo, lleno de grafitis, al que no me hubiera atrevido a meterme sin saber lo que iría a encontrar.

Pagué el monto del boleto en un puestito improvisado en una callejuela y me dieron como comprobante una ficha roja que podría haber sido una pieza perdida de algún viejo juego de damas. Cuando entré al Fabriktheater, espacio reservado a la función, extendí con cierta pena mi ficha roja, que contrastaba con las flamantes entradas con bordes tornasolados  y código de barras escaneable de Starticket que todos los demás asistentes cargaban.

Tales contrastes actuaron de preludio a la lectura performática de Sofía Medici, que formaba parte de los llamados Short Pieces del Zürcher Theater Spektakel, con una nominación al Premio de Reconocimiento del Festival. Nos hallamos en una sala oscura con una pantalla blanca iluminada, en cuya parte superior se proyectaron subtítulos blancos en inglés sobre fondo negro. De esa oscuridad surgió Sofía Medici, autora y única intérprete del texto, con blusa blanca y pantalón negro.

Sofía Medici vino de Argentina para presentarnos esta lectura, estrenada en el Festival Ojo de Pez de Tucumán en septiembre de 2011. Durante unos treinta y cinco minutos, asistimos a una metalectura teatral: el proyecto de una lectura performática para un festival en Tucumán donde Sofía Medici trataría como tema la Casa de Tucumán, donde se firmó el acta de independencia argentina. El recurso de Medici al proyecto como tema, junto con las imágenes que apoyaban sus ideas, evocaba la película Apuntes para una Orestíada africana, de Pier Paolo Pasolini.

Sofía Medici y foto de fachada de la Casa de Tucumán

Sofía Medici nos muestra una foto de la fachada de la Casa de Tucumán

Mientras proyectaba mapas, páginas de Internet, árboles genealógicos e imágenes superpuestas, Sofía Medici nos iba hilvanando sus ideas creativas: el juego con la original, la imitada y la reconstruida Casa de Tucumán, una propuesta numismática de reinvidicación, vínculos entre los antepasados comunes, una carta natal de Argentina y por último la traducción simultánea del acta de independencia en quechua y español, con karaoke incluido. Sofía Medici compartió con nosotros esos avatares con un tema que parecía resistirse a la performance pero en esa misma resistencia descubría su potencial.

sofía medici y árbol genealógico

De cómo el árbol genealógico de Sofía Medici se cruza con el de Mario J. Buschiazzo, el arquitecto que restauró la Casa de Tucumán

En medio de los obstáculos logísticos y las ideas cruzadas en el camino, se nos condujo por una reflexión sobre la situación política de Argentina, iniciada con la independencia. La investigación minuciosa impulsada por la necesidad teatral [1] nos permite llegar a la clave y nos demuestra que por todos los caminos creativos se llega a Roma: El dibujo de las calles de Tucumán con los nombres de los diputados que firmaron el acta de independencia nos hace ver la imagen de un hombre que llora. Una traducción al quechua con palabras claves dejadas en el español original nos muestra cómo lo políticamente correcto e igualitario dentro del acta de independencia en verdad dejaba sin entender a toda esa parte del pueblo su significado, por permanecer ajeno a la vida política.

karaoke en quechua

Imágenes para un karaoke en quechua

El público, numeroso para la sala, estaba de tan buen ánimo que muchas risas se dejaron oír desde los primeros minutos de esa lectura cargada de humor, que Sofía Medici realizó pausada como si nos estuviera leyendo una comunicación para un congreso. Los distintos caminos de la ficción nos revelaron una realidad cuyo absurdo nos hace reír, pero no por eso nos golpea menos.

Al desaparecer Sofía Medici en medio de la oscuridad de la sala del Fabriktheater y al salir nosotros a la oscuridad ya completa y las calles empapadas en esa noche del verano tardío de Zúrich, nos queda esa pieza breve en la memoria, como relámpago en medio de lo que dejamos de ver en nuestra vida cotidiana.

Traducción simultánea, de Sofía Medici

Texto e interpretación: Sofia Medici
Colaboración artística: Luz Algranti
Video: Marcos Medici

Lugar: Rote Fabrik, Fabriktheater, Zúrich

Más sobre Traducción simultánea:

Crítica de Dominik Wolfinger en Kulturkritik.ch

Artículo de Soledad Lavagna en el blog Forrito Privado

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[1] El interés de Sofía Medici en los mapas y los detalles que no mucha gente pensaría buscar (como la hora de la firma del acta de independencia para una adecuada carta natal de Argentina) me recordó a mi propia investigación sobre Julio Cortázar en Suiza.