El grupo literario Letras Bernáculas ofreció su primera actividad abierta al público el pasado 15 de febrero. Sus miembros, entre los que tengo el gusto de contarme, ya tienen experiencia en organización de eventos culturales (la mayoría había participado en la noche literaria de autores latinoamericanos que tuvo lugar en junio de 2012 en el Breitsch-Träff de Berna) y en todos se manifiesta una preocupación por dejar una huella en el quehacer hispanohablante en Suiza.

Nos citamos en el Polit-Forum des Bundes o Käfigturm, una antigua prisión en pleno centro de Berna, que conserva su ambiente de fortaleza. Mientras las calles y plazas aledañas se iban llenando de gente disfrazada porque el 15 de febrero fue también el Carnaval de Berna, nosotros nos unimos al calor de las empanadas argentinas dispuestas desde el principio para nuestro evento que llevó el título “Discusión política entre dos culturas”.

Katherine Canto Castro

Katherine Canto Castro (Chile)

En la presentación a cargo de Cristina Duarte, fundadora de Letras Bernáculas, y Ángel Zulueta, cuyas dotes de locutor siempre son bienvenidas, se explicó que la palabra “política” aplicada a nuestra velada no tenía que ver con partidos políticos, sino que se tomaba en sentido amplio, como una actitud hacia la vida. Podemos interpretar que las dos culturas se referían a la latinoamericana y la suiza, no para designar una brecha entre ambos, sino para expresar esa visión particular de nosotros mismos que nos da estar y escribir en nuestra lengua desde Suiza, discutiendo con otros hispanohablantes provenientes de diferentes países, en lugar de habernos unido a las comparsas de la calle o pasar el invierno recogidos en nuestras casas.

Jesús Reyes

Jesús Reyes (Honduras)

No obstante, quizás nuestra actividad haya sido más carnavalesca de lo que esperábamos, por quitarnos la máscara ante los demás, desfilar uno por uno ante la mesa de los lectores, iniciar la cuaresma con empanadas de carne que quién sabe cuándo volveremos a saborear y dejar pasar la hora de los autobuses regulares, para quedar dependientes del Moonliner (la “carroza” bernesa que rescata a quienes se enfrentan a monstruos y ratones después de la medianoche).

Pero todo esto fue mucho más tarde. La ronda de lecturas se inició cerca de las ocho con Katherine Canto Castro, chilena que nos habló de viajes, de diálogos que se pierden en el viento y nostalgias que quedan. Su relato ficcional se tituló “Entre el mar y el cielo”. La sucedió Jesús Reyes, proveniente de Honduras, quien no oculta su fascinación por la experiencia de la paternidad y se movió entre lo nacionalista y lo personal en su poesía, demostrando una cierta irreverencia. Siguió Martina Morfin Utzinger, mexicana de voz cantarina, que nos tejió vicisitudes lingüísticas y culturales con sus versos. A continuación, vino Mónica Bracher Ruiz, compatriota de Katherine, con un texto titulado “La desaparecida”, donde la angustia personal se manifiesta en el deseo de ser uno con el mundo y perderse entre sus elementos, como una vía de escape y trascendencia al mismo tiempo. Posteriormente, Ángel Zulueta, de Uruguay, sacó unos versos con anáforas contundentes sobre “pájaros comeluz”.

Martina Morfin

Martina Morfin Utzinger (México)

Una de las ideas más acertadas del grupo fue invitar a otros autores latinoamericanos a leer sus propios textos y sumarse activamente a la velada. Entre estos amigos de Letras Bernáculas tuvimos a Verónica Rodríguez Quintal, autora del monólogo teatral sobre Frida Kahlo Alas… para volar, quien nos presentó otro drama femenino en un relato que abordaba el dilema del aborto, amortiguado con dosis de humor. Por su parte, el argentino Werner Scheidegger nos leyó un cuento donde trató la llamada “obediencia debida” a la que estaban sometidos los militares en su país y que sirvió tanto para justificar los actos ordenados por un superior como para condenar a los subordinados a una obediencia ciega contraria a la ética personal.

Mónica Bracher

Mónica Bracher Ruiz (Chile)

También recibimos a la poeta colombiana Liliana Salazar, quien vino de St. Gallen y el año pasado presentó Esta vida mía, que no me pertenece (Éditions Latines), libro que hace reflexionar sobre la fragilidad de la vida, donde la autora muestra sensibilidad hacia sucesos de culturas remotas que la impactaron; por ejemplo, la matanza en un colegio de Ruanda, motivo de uno de sus poemas. Luego de la intervención de Liliana, Clovis Inocencio, brasileño que habla muy bien español, se lanzó con el único texto en alemán leído en la velada, “Das Duell”, relato con tintes simbólicos sobre dos hombres de tierras distintas que se prueban a sí mismos por medio del diálogo. Igualmente, contamos con la participación de la peruana Matilde Nadig, quien nos dio a conocer su intención de hacer denuncia social a través de sus creaciones poéticas, en las que oímos sobre prostitución, abuso sexual infantil y víctimas de la talidomina.

Ángel Zulueta (Uruguay)

Ángel Zulueta (Uruguay)

Mi intervención quedó de última. Compartí con los asistentes un extracto de mi novela Fantasía y fuga (Éditions Latines, 2012), leída desde el Kindle (aunque como libro electrónico enriquecido no se vende para ese dispositivo). Presenté un diálogo entre Leticia Ríos, la protagonista, y su esposo Reinaldo Bencomo, las dos voces que contrapuntean dentro de mi estructura de concierto, metidas de lleno en el tema de corrupción que enmarca la historia romántica.

Como cierre de la velada se propuso un debate, en el cual el público tuvo oportunidad de formularles preguntas a los autores sobre sus propios textos, se habló sobre las implicaciones de identificarse o no con una determinada cultura, y la posibilidad de que el estatus de inmigrantes nos haga más nacionalistas. Asimismo, se reflexionó sobre el título de la velada y se comentaron algunos de los temas abordados durante la lectura. Estas discusiones continuaron aun después de concluido el evento.

Valentina Truneanu

Durante mi lectura de Fantasía y fuga en la velada (Foto cortesía de Cristina Duarte)

En definitiva, tuvimos una velada intensa, con un público cálido y receptivo, que nos permitió relacionarnos con otras personas que comparten nuestros intereses literarios y fue la primera de varias actividades que el grupo Letras Bernáculas desea organizar, esa clase de encuentros a los que el amor por la escritura hace especiales.

Más sobre Letras Bernáculas:

Página web del grupo

Entrevista a Cristina Duarte sobre la labor de Letras Bernáculas